terça-feira, junho 28, 2022

África

 


“De modo que las cosas de Mantis hablan: su ropa habla, y también su manto y sus bolsitas. Todas sus cosas hablan, porque son inteligentes. Todas son sensatas, porque Mantis les habla, les ordena que hablen con sensatez.” Allí, en el sur de África, el personaje Mantis vive en los cuentos del pueblo I xam (La niña que creó las estrellas. Lengua de trapo edit. Selección de José Manuel de Prada). Todo esto ocurría en el principio de los tiempos. Fue entonces cuando las personas perdieron la inmortalidad a causa de una disputa entre la Luna y la Liebre. Entonces, todo era posible. Y el pueblo I xam lo ha contado en sus cuentos a través de generaciones, de boca a oreja; para que no se pierda la memoria, para que conozcamos las cosas maravillosas que ocurren en el mundo.

En el mismo libro, se recopilan también historias de un tiempo más reciente. “A la mañana siguiente, de madrugada, nos amarraron los brazos, nos ataron. Chapoteamos en el agua, chapoteamos al atravesar el rio. Avanzamos por el camino, detrás del carromato. Avanzamos, siguiendo el carromato, atados; todavía atados, llegamos al Malecón. Camino del Malecón, durante el trayecto, comimos oveja. Llegamos al malecón y trabajamos en él.”

            Llegaban con la esperanza de una vida mejor en la fortaleza Europa; y han sido asesinados a decenas, africanos, negros, pobres. Los han matado acabando con su dignidad, silenciando sus voces, masacrando su humanidad. ¿Cuántas historias se han perdido en esa cruel frontera sanguiñolienta? Han masacrado la memoria de África. La memoria de la humanidad.

domingo, junho 05, 2022

Filosofando

 


No suele haber muchas oportunidades para, después de una sesión de narración oral, conversar con el público. Para filosofar sobre los devenires de la narración. ¿Qué contaba el cuento? ¿Qué quería contar el narrador? ¿Qué ha entendido la escuchante? Los cuentos tradicionales nos hablan de cuestiones existenciales humanas, dicen. Cuando la narradora escoge este o aquel cuento, el público no sabe si les está hablando de sus preocupaciones existenciales; solo quiere escuchar una bonita e interesante historia y, por supuesto, bien contada, que atraiga su curiosidad. Pero al terminar la sesión de narración, los narradores se van con sus cuentos a sus casas y el público a sus cosas; sin compartir las sombras de lo narrado. Y las historias quedan huérfanas, abandonadas al borde del camino, como una botella con su mensaje a la deriva en caprichosas corrientes oceánicas. ¿Qué ocurriría en cambio, si después de una narración, nos quedásemos a departir sobre las preguntas o reflexiones o curiosidades que pueda haber generado?

                La asociación de prácticas filosóficas Jakinmin (Curiosidad) eso mismo es lo que nos propuso a creadoras y creadores de distintas disciplinas artísticas: actores, músicas, pintores y narradores. En diferentes sesiones, mostrábamos nuestros trabajos al mismo grupo de niñas y niños, para, después, departir con ellas y ellos las preguntas, reflexiones y curiosidades que surgiesen de lo expuesto. Un cementerio, un hombre que no temía a nada ni a nadie, un susto, el miedo… Les conté la historia de Jaungoikotxiki. A continuación, ellas y ellos compartían sus ideas, reflexiones, deseos que surgían de lo escuchado. Y el narrador se convertía en escuchador, descubriendo el mensaje de aquella botella perdida en el océano; acogiendo a aquellas historias huérfanas abandonadas al borde del camino. Filosofando.

Publicado originalmente en euskara en el diario GARA

quinta-feira, abril 21, 2022

IMAGINARIO

 

     
    La inevitable necesidad de querer existir de las naciones sin estado, impulsa, necesariamente, la reivindicación y formación de un imaginario propio; ¿cómo, sino, demostrar que son? ¿Cómo dar a conocer entre las demás naciones del mundo su lugar y su existencia? ¿Cómo dar a conocer entre los miembros de dicha nación la importancia y el orgullo de existir? Cuando los pueblos condenados a la inexistencia desean aclamar que son algo más que folklore, surge la necesidad de un imaginario propio. Un imaginario de la existencia lleva dentro de si la memoria y el futuro.

Como en los cuentos heredados, hay que abandonar el hogar, encontrar cómplices, conseguir objetos mágicos, cuidar la ayuda mutua para sortear las trabas y dificultades del camino; por último, con la ayuda de la sabiduría acumulada, regresar a casa para emprender una vida renovada tras entender mejor el mundo. No es posible imaginar un mundo nuevo y mejor sin imaginación. Sin conocer las maravillas del mundo, ¿cómo imaginar una nación maravillosa? Por encima de la épica, esa nación se construiría sobre la poética.

         En una escuela de un barrio de cemento y sudor, en un aula multicolor la maestra cuenta a las alumnas y alumnos; quizás el cuento del joven que se enamoró de la lamia; o aquél que explica por qué el búho vive de noche. Les contará cómo el terrible Tártalo perdió su único ojo; o el tiempo en que el musgo aprendió a hablar. Y esas niñas y niños coloridos, con ese imaginario fantástico y poético compartido, comenzarán a imaginar el futuro de ese pueblo condenado a la inexistencia. Donde todo será posible; donde todas y todos serán posibles.  


Publicado originalmente en euskara en el diario GARA

quinta-feira, abril 07, 2022

Gitanos

 

 


         
Lo cuenta la escritora Diane Tong, en su libro Cuentos populares de Gitanos (Siruela edit). En 1987 Katrina Makri, una mujer gitana de cuarenta años, viajaba en el tren de Atenas a Tesalónica. Cuenta cuentos a quienes viajan con ella en el compartimento del tren. No puede realizar su deseo de contar un cuento y dormir algo durante las horas que dura el viaje, ya que sus acompañantes le piden un cuento tras otro. Así como el tren realiza su viaje, los cuentos realizan el suyo. Katina vive en Tesalónica y se dedica a la venta puerta a puerta de mantelerías bordadas, viajando a menudo a lo largo de Grecia con un grupo de amigos que se dedican al mismo oficio. Al atardecer se juntan para contarse historias. “Había una vez un sastre que tenía tres hijas, las tres muchachas más bellas de Grecia. El sastre hacía los más bellos trajes y vestidos; todos ellos eran preciosos”.

            Hace 500 años que el Pueblo Gitano llegó a Europa, dispersándose por el continente. También en Euskal Herria encontraron su lugar. Aunque, como en todos los lugares, los decretos y persecuciones en su contra fueron terribles, el encuentro de las dos culturas dio frutos maravillosos, entre ellos el Erromintxela, un habla mezcla del euskara y el romanó, hoy, desgraciadamente, desaparecido en la práctica. En general no es extraño encontrar en la cultura vasca rastros del Pueblo Gitano.

            En cambio, ¿dónde están los cuentos de los gitanos vascos? ¿Los meticulosos recopiladores vascos recogieron sus relatos? Quizás, podría haber ocurrido que, los recogidos en algún caserío a algunas mujeres u hombres, gitanos ellos, no los documentasen como tales. ¿Contarían el hermoso cuento del sastre que realizaba vestidos preciosos?


Publicado originalmente en euskara en el diario GARA

quarta-feira, março 23, 2022

Fragilidad

 
   

            
Nicolás Buenaventura dice que cuenta desde la fragilidad; ya que las vidas y las personas somos frágiles. Por eso cuenta descalzo, en voz baja, sentado, para mostrar de alguna manera esa fragilidad. Nicolás es colombiano, aunque vive hace tiempo en París. Es narrador y cineasta. “Yo el cine y la narración las siento de manera diferente. Cuando una historia me viene en imágenes el cine es el camino. La narración, en cambio, la desarrollo por la importancia de la palabra; trabajo mucho el significado de cada palabra, no es lo mismo utilizar una que otra”. Ha participado en el Festival Internacional de la Oralidad Ahoz Aho, mostrando su maestría y su fragilidad. En torno a la mesa está también Tarana Karim. Es de Azerbaijan, aunque hace tiempo que vive en Tolosa. Nos trae los cuentos de su tierra, en un euskara sonriente; y contando aparece firme ante el público. En la sobremesa, cuenta que, allí, la gente del campo se reúne en las casas para contar.  Las casas están abiertas para los vecinos, para contarse mutuamente. May Gorostiaga nació en el campo de fútbol de Berazubi, aunque hace tiempo que vive en Amaroz. Dos olores le transportan a la infancia: el del café que, los fines de semana, preparaba su madre para los futbolistas; entre semana, en cambio,  el olor a naranja de las cáscaras que su madre dejaba encima de la chapa de cocina. Tiernamente, con pequeños relatos, a la organización del Festival Internacional de Oralidad Ahoz Aho le trae el perfume de la palabra.
                Que firme es la fragilidad cuando se ofrece con palabras maravillosas.


Publicado originalmente en euskara en el diario GARA

terça-feira, março 15, 2022

Ojer tzij

 



Ojer, ojer… Xb’antaj k’i taq junab’che man weta’m ta joropa’junab, xub’ij ri numan che k’o jun laj tinimit chunaqaj ri qtinimit…”
. Hace mucho tiempo… Ocurrió hace tantos años que realmente no sé cuántos, según lo que dijo mi abuelo, que existía un pueblo cerca de nuestro pueblo… (trd. Sergio Romero)  El escritor guatemalteco Leon Chic, trae a sus cuentos la memoria de las antiguas narraciones de Guatemala; la oralidad del idioma K’iché puesto en letras. Y la palabra, Tzij, no es un mero significado, sino que lleva en sí misma el ser del pueblo K’iché. Contar, tzijoxik, es transmitir el ser, la mirada al mundo, las tradiciones, el imaginario que han pasado de boca a oreja a través del tiempo. Las vascas y los vascos, euskaldunok, sabemos que todo lo que se nombra existe y que somos porque fueron. La oralidad y la cosmovisión de las historias antiguas están unidas en un mismo ser para vascos y k’iches.

            Cuenta Walter Cuc, que la camisa que viste está mal vista allí, en Ciudad Guatemala        , donde él vive, ya que es un vestido indígena. Y cuenta su cosmogonía. Cuenta la importancia de la radio comunitaria para que su lengua y su cultura no callen y se extiendan; y cuenta, también, las dificultades que ello acarrea. Lucia Ixchiu es una periodista k’iché. Y mujer. Y cuenta las dificultades y los riesgos que acarrean tomar la palabra siendo indígena, periodista y mujer.  Los dos, junto a Carlos Cano, ha recorrido Euskal Herria presentando sus proyectos: La Federación de Escuelas Radiofónicas y los Festivales Solidarios. Para mostrar que su Ojer tzij, palabras antigua, es también nueva. Maltyox, gracias, eskerrik asko.

Publicado originalmente en euskara en el diario GARA

domingo, fevereiro 13, 2022

FEMIO

 

“Ulises, te lo suplico: apiádate de mí. Te arrepentirás si matas a un aedo, ya que lo único que hago es cantar a los dioses y a los hombres. También puedo cantar para ti”. Así se dirige el aedo Femio a Ulises, después de consumar la matanza de los pretendientes de su mujer Penélope. Femio tiene miedo, ya que ha estado cantando en las fiestas de los pretendientes de Penelope; y, como con aquellos, teme que su canto se silencie con sangre. “También el aedo Femio, el que cantaba para los pretendientes, trataba de esquivar la muerte de  la enviada Ker. Estaba en pie, con la lira en la mano. Dudaba: o salir por la pequeña puerta del megaroi y suplicarle a Zeus (…), o rendirse suplicante a los pies de Ulises. Esta segunda opción le pareció la más adecuada”. Gracias a Telémaco  perdonó Ulises la vida al aedo Femio y al mensajero Medonte. El aedo se librará por ser un artista que trae a los humanos las palabras de los dioses. Juan Kruz Igerabide nos lo cuenta en un euskara maravilloso en su versión de la Odisea: Ulises, Homeroren Odisearen Bertsioa (Ulises una versión de la Odisea de Homero)

            Los aedos cantaban y contaban epopeyas; acompañados de un instrumento musical entretenían a los oyentes con las hazañas maravillosas de los héroes. El creador de la Odisea y la Ilíada, el famoso narrador Homero, parece ser que fue aedo. Desde entonces la diosa Eos nos ha traído innumerables amaneceres. Desde entonces incontables aedos han ofrecido sus relatos en todos los rincones del mundo, rogando por sus vidas, ya que si se perdían se perdería también  la palabra, y las palabras no son nuestras, sino el aliento de los dioses. Femio lo sabía bien.

Publicado originalmente en euskara en el diario GARA

quinta-feira, janeiro 27, 2022

Geografías

 


            “Había un vez en Checoslovaquia…”, comenzaba los cuentos un tío-abuelo de Carles. Nunca supo Carles la razón por la que situaba  las historias maravillosas en aquel país; quizás, porque para su tío era un lugar lejano y extraordinario; o porque, simplemente, el mismo nombre le resultaba atractivo. Pero de pequeño, para ellos Checoslovaquia era un lugar maravilloso, donde todo era posible.

            Las geografías fantásticas son construcciones de nuestro imaginario, que se alimentan de la realidad para crear realidades imaginadas. Países maravillosos, lugares inquietantes, rincones pavorosos, todos son necesarios para las historias. Podríamos decir que no existe relato sin una geografía imaginada. Y aunque, muchas veces, esas geografías sean reales, construimos con ellas una estructura imaginada. Conocidos son el Macondo de García Márquez, el Obaba de Atxaga; o Itaca, el lugar del regreso. Quien cuenta necesita un territorio para su narración.

            Tengo entre las manos un pequeño libro: Geografía para niños. Demostrada y adornada. 46 mapas y 170 viñetas. Esteban Paluzíe y Cantalozella. Editor Faustino Paluzíe. Barcelona 1901. En el mismo se describen lugares y países de una manera breve: habitantes, economía, situación política…; pero lo más interesante es la definición del carácter, donde se expresa claramente la idea del autor sobre el país y sus habitantes:

            Rusia: La rivalidad de razas y religiones y el atraso general de los rusos, la hacen débil. Estados Unidos: Es el país de los millonarios, de los anuncios y de las excentricidades. China: Es la China uno de los mayores imperios del mundo, aunque dista mucho de ser una gran potencia.

            Checoslovaquia no aparece.


Publicado originalmente en euskara en el diario GARA

sexta-feira, setembro 03, 2021

VACACIONES


 Resulta curiosa esa costumbre de disfrazarnos de veraneantes cuando viajamos a algún lugar, no necesariamente lejano, de vacaciones. A cada cual le vendrán a la memoria distintas vestimentas cuasi ridículas; de los demás, por supuesto. Pero, admitámoslo, todos tenemos ciertos atuendos propios de las vacaciones; para convencernos de que estamos de veraneo, fuera de las rutinas diarias, para reflejar que reflejamos otra realidad, en el espejo también. Del mismo modo cuando llegan las fiestas ocurre algo parecido. Tengo un amigo que conserva desde la adolescencia un gorro festivo, muy popular en su tiempo, con la inscripción “Gora Euskadi Askatuta”; que se lo pone solamente en las fiestas de nuestro pueblo, pero no en la de ningún otro.

Actitudes como estas no son baladís. El filósofo Huizinga en su “Homo Ludens”, nos da alguna explicación sobre este proceder, relacionado con el juego. “El juego no es la vida “corriente” o la vida “propiamente dicha”.  Más bien consiste en escaparse de ella a una esfera temporera de actividad que posee su tendencia propia”. De hecho, las vacaciones, o las fiestas, es una vida que se encuentra fuera de la habitual “vida”; y necesitamos de ese juego, para alejarnos de la cotidianeidad rutinaria, entrando en “otra esfera” de actividad. La vestimenta vacacional es parte de ese juego.

Al narrar cuentos sabemos muy bien de la necesidad de dicho juego. Al narrar nos colocamos fuera de la realidad, para jugar, para convertir lo imposible en verdadero. Entonces, en el juego de narrador y oyente, la imaginación se torna realidad,; mandando lo cotidiano de vacaciones. Así, cuando regresemos de las vacaciones, habremos recargado energía para cambiar la realidad.

Publicado originalmente ene euskara  en el diario GARA

quarta-feira, junho 30, 2021

DISIDENCIAS

 


El hijo ha salido a cazar focas por una larga temporada. Lejos. Su madre y su esposa se han quedado en solas en la cabaña. La suegra ha confeccionado un pene con el hueso de una foca y lo ha recubierto con la fina piel de la misma; y se lo ha colocado. Ocupando el lugar del hijo, ella es la que va a cazar focas y, al regresar, entra en la cabaña y abriendo el abrigo de piel, le enseña los pechos a la nuera y le susurra: “¡Ven cariño!”

            Este viejo cuento inuit muestra que las cuestiones de identidad sexual no son de ahora. Es verdad también, que el cuento no termina muy bien, ya que al regresar el hijo, piensa que su madre está endemoniada y la mata. De todas maneras, la respuesta que le da su esposa es para tener en cuenta: “Pero, ¿qué has hecho? Has matado a mi marido”.  Da que pensar al menos. Como este cuento hay, en cada cultura a lo largo del mundo, multitud  que nos hablan sobre las relaciones sexuales, muchas veces de una manera cruel. También es de los inuit la historia de dos mujeres que huyendo de los malos tratos del marido de las dos, deciden vivir juntas, escondidas dentro de una ballena varada en una playa pedregosa. O aquel cuento amazónico, que nos cuenta la historia de una joven a la que no le interesaban los chicos de su aldea y se daba placer a sí misma. Los relatos que nos hablan del deseo de vivir cada cual su sexualidad con libertad, están extendidos por todo el mundo, en todas las culturas. Desgraciadamente, el poder vivir una sexualidad no heteronormatiba en libertad no es posible. Y eso no es un cuento.

            La libertad es, quizás, poder susurrar sin miedo: ¡ven cariño! 


Publicado originalmente en euskara en el diario GARA


quinta-feira, maio 13, 2021

Huérfanos

 

Sihara y Juanma hace tres años abrieron una pequeña librería, en Errenteria. Noski, Claro en euskara. Pequeña y entrañable. Y son poetas. Juanma dice que seguramente en toda su vida no tendrá tiempo para leer los libros que tiene en casa;  pero cuando en la librería está colocando en la estanterías o las mesas los libros recién llegados, le parecen libros huérfanos que le dicen “llévanos contigo, llévanos contigo”; y no puede negarles una casa acogedora, las caricias de unas suaves manos, la mirada de unos tiernos ojos. Sabe que quizás en un largo tiempo no podrá prestarles mucha atención, que no tendrá tiempos; pero llegará un momento, en alguna tarde descolocada, que redescubrirá ese montón de libros y, nuevamente, oirá esas voces de libros huérfanos que le llaman, “léeme, léeme”. Entonces, delicadamente, lo rescatará del montón, lo desempolvará y le vendrá a la memoria el día que lo acogió en su casa. Y porqué. Se sienta, lo abre pausadamente. Y el libro le ofrece un hogar.

            Con los cuentos ocurre igual. A saber porqué, hay un cuento que te llama, te susurra que lo acojas en tu hogar, que lo acaricies con tus labios. Y lo llevas contigo, sin saber hasta cuándo. No tomáis compromisos temporales; mientras estéis a gusto y gozosos intercambiaréis palabras. Y hay historias que se quedan para siempre; y las hay que se consumen fugaces en un momento de pasión volcánica.

            Somos huérfanos, esperando que un libro o una historia nos acojan.

Publicado originalmente en euskara en el diario GARA, con ocasión del día del libro.

segunda-feira, janeiro 04, 2021

OJOS

            Con el final del año Ojanko perderá el último ojo; para comenzar el nuevo con ojos renovados, tantos como días tiene el año. Como un boxeador maltratado, así los ha ido perdiendo este año, amoratados e inflamados, ya que, día tras día, la paliza no ha tenido descanso. Al genio del tiempo de nuestra cultura vasca -y de otras adyacentes-, en vez de tratarlo con ungüentos, lo hemos llenado de maldiciones, improperios e insultos, enviándolo al rincón  de la historia. Muchos de esos perdidos ojos morados e inflamados, tenían la mirada de la cultura, y entre ellos algunos, miradas de narración oral. Como ese boxeador que se balancea afectado por la paliza, así andan las creadoras y creadores, esforzándose por no besar la lona, agarrándose a las cuerdas, con la mirada borrosa, sin poder acertar de dónde vendrán los golpes, con la esperanza de que toque la campana cuanto antes. El creador ya no recuerda en qué asalto se encuentra en este combate que comenzó hace tiempo. Pero aguanta en pie, las rodillas temblorosas, los músculos dañados, las cejas reventadas, el cerebro rebotando en el cráneo; pero sin besar la lona.

            La paliza recibida por la cultura este año que terminó, ha sido espectacular. El combate, en cambio, no es nuevo, sino centenario. La narración oral, por ejemplo, lleva tiempo contra las cuerdas de este ring. Peleando en el mercado de tiempo libre infantil, haciendo de boxeador simpático,  enseñando la sonrisa desdentada, pero vestido con guantes de colorines. Mientras tanto la paliza continúa. Este año entrante tendremos la vacuna, para poder aguantar el interminable siguiente asalto. Los ojos, en cambio, continuaran morados e inflamados, sin poder conjurar la maldición de Ojanko.

Publicado originalmente en euskara en el diario GARA


domingo, abril 19, 2020

SILENCIAR EL CUENTO, PARA QUE SE OIGA

           
Al contar cuentos, como en la música, los silencios son parte de la narración. El silencio le da vida al ritmo, fortalecerá la palabra que viene a continuación. Le da tiempo a quien escucha a reflexionar, despierta la curiosidad sobre lo que vendrá,  acrecienta la pasión de lo contado. El silencio no expresa que, necesariamente, no se diga nada; por el contrario, el silencio puede ser el eco del pensamiento.
            Hay, en cambio, silencios crueles, negadores, marginadores. Silencios que son expresión de sordera ante las palabras de artistas y creadoras, enviándoles a la marginalidad, condenándoles a las sombras. De esto sabemos bastante quienes nos dedicamos a narrar oralmente; ya que, siendo parte del ecosistema cultural, sabemos de la importancia que se le da a la cultura, sin dársela por su valor en si misma, sin tener en cuenta su valor social; siendo la cultura, ante crisis de una u otra condición, la primera que se deja al margen. La grave crisis socio-sanitaria que vivimos está golpeando duramente a la ciudadanía, así como a la sociedad en todos sus sectores sociales y económicos, y, cómo no, también al ecosistema cultural. Tenemos claro que las primeras medidas importantes que hay que poner en marcha son las que cuiden la salud de la población, la salud tiene que ser lo primero en todas las decisiones. De todas maneras, esto no tiene que esconder otros problemas generados en esta crisis. Y uno de ellos, y no pequeño, es el que afecta al sector cultural. Teatros, bibliotecas, espacios culturales cerrados, programaciones suspendidas, muchas sine die, sin certezas sobre el futuro próximo; lo que ha supuesto la pérdida de empleo para muchas personas dedicadas a la narración oral, generando una crisis a nivel económico y personal; pero también en la imposibilidad de llevar al público los cuentos narrados. Y el perjuicio a cualquier actividad cultural, es un perjuicio a la sociedad misma.
             Felizmente, los medios técnicos actuales y las redes sociales virtuales ofrecen la posibilidad de que vivan los cuentos, aun a pesar de no ser de manera presencial. Muchas narradoras y narradores están ofreciendo de esta manera sus cuentos con la intención de hacer más llevadero el confinamiento de las personas. Los cuentos viven, la palabra no se ha silenciado. Las narraciones maravillosas, los personajes fantásticos, los lugares imposibles todavía intentan despertar la imaginación de las personas.
            Pero todo ello no nos puede hacernos olvidar la situación que viven artistas y creadores. No puede hacernos olvidar la situación en la que se encuentra la cultura, que si antes era precaria, ahora se ha agravado aun más. Esto nos fuerza a llevar a cabo una Huelga Digital los días 21 y 22 de Abril. Callaremos nuestra voz, para que se oiga. Utilizaremos nuestro silencio para que la narración continúe. Para que nuestro silencio sea eco.

SINATZAILEAK

1.       Aitor Txarterina
2.       Aitor Vinagret
3.       Amaia Pagola
4.       Ana Apika
5.       Anduriña Zurutuza
6.       Ane Gebara
7.       Antton Irusta
8.       Alberto Bargos
9.       Bea Egizabal, Cesar Marko (Kontukantoi)
10.   Bea Larrañaga, May Gorostiaga (Intujai Teatroa)
11.   Bego Gomez, Joaquin Ponte, Pedro Ruiz (Alabazan)
12.   Dorleta Kortazar
13.   Doro Zobaran
14.   Eneko Haritza
15.   Ester Poveda
16.   Imanol Arabaolaza
17.   Iñaki Carretero
18.   Irantzu Mantxo
19.   Itziar Rekalde
20.   Itziar Saenz de Ojer
21.   Ixabel Agirresarobe
22.   Ixabel Millet
23.   Joxemari Carrere
24.   Koldo Amestoy
25.   Leire Zinkunegi
26.   Maider Alcelay
27.   Maider Galarza
28.   Maite Franco
29.   Marta Alzate
30.   Mikel Martinez
31.   Nagore Leon
32.   Nerea Ariznabarreta
33.   Pello Añorga
34.   Puy Osés
35.   Saioa Aizpurua
36.   Virginia Imaz

sexta-feira, fevereiro 14, 2020

EL AMOR


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Suele ser algo normal que pidan contar historias de amor. Quienes contamos tenemos que tener en nuestro repertorio cuentos de todo tipo, de miedo, de aventuras, de humor, y de amor. La duda llega ante lo que entiende cada cual por una historia de amor. ¿Qué querrá que le cuente quien pide una historia de amor? ¿Qué entiende esa persona y qué uno mismo? ¿Qué es una historia de amor? 
Una vez, a ciertas horas avanzadas, estando en el pueblo de Oiartzun abrazado a una cerveza en al barra de una cantina popular, se me acercó un joven y, aprovechando que la chica con la que estaba había ido al servicio, me pidió que le contara un cuento bonito, para luego contárselo él a la chica, ya que quería ligar con ella. En mi interior se encendió la llama de la felicidad, ya que en ese momento tomó todo su sentido ser narrador. Le conté uno, no le convenció; otro más, tampoco; y otro, y otro. Entonces llegó la muchacha, y ahí estaba yo a ciertas horas avanzadas, a la vera de una cantina popular, contándoles historias a una joven pareja, intentando encontrar su bella historia. Se alejaron abrazados; y yo abracé otra cerveza.
¿Fue aquello una historia de amor? ¿Fueron para ellos cuentos de amor? Espero que así fuesen, o al menos que así los viviesen, porque les ayudaron en el abrazo. En el lugar menos romántico puede surgir un momento mágico que atraiga a los amantes. Quizás ese amor, ese deseo, desaparezca con el tiempo; en cambio, el momento permanecerá en la memoria, como una bella historia. Y ese momento no surgirá en un día señalado marcado por el mercado del amor, como si de un producto mercantil se tratara. Eso es un cuento de terror.

Publicado originalmente en euskara en el diario GARA

domingo, janeiro 19, 2020

ISLAS

Existe en algún lugar, una isla especial y maravillosa. En un lugar que nadie conoce, nunca descubierta. Pero existe una vieja biblioteca donde se encuentra el mapa para llegar a la isla. Nadie recuerda quién lo hizo, ni quién lo trajo. El mismo mapa es una isla entre los libros de la biblioteca. Está perdido entre las interminables estanterías; y muchos creen que su existencia no es sino una leyenda que ha pasado, durante generaciones, de unas bibliotecarias a otras. Cuentan, quienes saben de estas cuestiones, que para llegar a la isla antes hay que encontrar el mapa perdido; y el camino para encontrar está escondido en una vieja historia. ¿Cual será esa historia? ¿Quién la conocerá? ¿Quién la contará? ¿Alguien la escuchará? Debido a esa curiosidad, desde tiempos antiguos traían una persona para que contase cuentos en la biblioteca con la esperanza de que contase ese cuento perdido. El narrador o la narradora siempre era distinta, de allí mismo o venida de una lejana ciudad. Las historias se contaban en múltiples idiomas. Y la biblioteca siempre estaba repleta de gente deseando oír aquella historia; nadie quería perderse el relato del mapa perdido de la isla perdida.
Quien cuenta es dueño del mapa de la isla. Quizás no sepa dónde lo guarda, o siquiera si lo tiene. Quizás la narradora es la habitante del faro de la isla. Cada vez que cuenta una historia se enciende la luz del faro, para que quien esté perdido sepa hacia dónde dirigirse. La isla es desconocida mientras no se ilumina la palabra de la narradora. Si desaparece el faro, la isla se perderá para siempre; se perderán las historias que acoge, se perderá su memoria. Entonces, en las interminables estanterías de la vieja biblioteca desaparecerá un mapa, se callará un narrador, se olvidará la palabra.
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA

segunda-feira, outubro 28, 2019

LA VERITAT OCULTA


   La realidad tiene incontables ojos. Incontables orejas. Incontables bocas. La realidad es fantasía; siendo de este modo lo que, recogido por los sentidos, se entiende como tal después de viajar a través del cerebro. Quien narra es un observador de la realidad, se alimenta de ella, la tiene como amiga; para, después, mostrar que esa misma realidad solo existe en cada uno de nosotros. La narradora, cuando cuenta, solo dirá la verdad, no habitará la mentira en sus palabras. La narradora compartirá con quien escucha una reflexión sobre la realidad, un compartir fantástico, para que, al mismo tiempo, la historia contada pueda ser compartida ; pero, sobre todo, para que vivamos una realidad acordada. Mas, la realidad se suele identificar con la verdad. ¿Qué es, entonces, la verdad? ¿Tiene la verdad sombras? ¿Hay alguna verdad que se nos oculta? La labor del narrador, quizás, será iluminar esas verdades.
    Esa sensación luminosa tuve cuando llegó a mis manos y a mi imaginación, hace muchos años ya, el libro Cròniques de la Veritat Oculta. Y el descubrimiento de un escritor genial, Pere Calders. Después del golpe militar franquista y perdida la guerra, se exilió en México, donde escribió los cuentos recopilados en este libro, unos de sus más importantes. En él nos ofrece un mundo fantástico observando la realidad desde un caleidoscopio. Ilumina la oculta realidad, mostrando distintos reflejos de la misma. Calders es una razón, más, para amar Catalunya. Una pasión para dar luz a la verdad.

sexta-feira, outubro 11, 2019

EL SAPO MISKITO

Cuenta Zoa Meza que antes, en la tierra de los Miskito, allí lejos, en la Costa Caribe de Nicaragua, los sapos era redondos y de ojos pequeños. Y el Sapo oyó a los zopilotes que tenían una fiesta en las nubes. Les dijo que él también quería ir y que por favor lo llevasen. A los zopilotes les hizo gracia la propuesta y, metiudo en saquito, llevaron al sapo hasta las nubes. Allí se celebraba una gran fiesta de las aves. Entonces el sapo agarró un tambor que llevaba con él en el saquito y comenzó a tocar. El rey de los zopilotes no entendía cómo había llegado aquel sapo hasta allí arriba, pero como tocaba tan bien el tambor, le dejó estar en la fiesta. Cuando terminó la fiesta, todas las aves se fueron, olvidando al sapo en su saquito. Estaba el rey de los zopilotes recogiendo todo cuando vió el saquito y de una patada lo mando fuera de las nubes. El sapo descendía a tanta velocidad que alcanzó a los zopilotes que salieron antes que él. ¿Señor sapo necesita ayuda?- le preguntaron. Nooo, noooo; yo vuelooooo asíííí…!!!- les respondió mientras caía a gran velocidad agitando las manos y las patas. hasta que se estrelló contra el suelo, ¡paum! Los miskito cuentan que los sapos son ahora así, con la tripa plana y los ojos saltones, por el tremendo golpe que se dió aquel sapo orgulloso. 
    Zoa Meza sonrie mientras cuenta y al terminar. Zoa es narradora, marionetista, actriz, escritora; pero, sobre todo, es activista cultural, allí, en Nicaragua. Y felices quienes tuvimos la oportunidad de escucharla, aquí,  en la asociación Mikelazulo de Orereta/Errenteria; felices por conocer cuentos traídos de tierras lejanas , por encima de las fronteras y a través de los mares.

domingo, setembro 08, 2019

ENDEVINALLES

Tinc 4 ales per a volar i mil colors per a ensenyar. ¿Qué será? No es difícil. Ya lo habréis descubierto. Las adivinanzas tienen algo que atrae de inmediato nuestra atención. Como si una pequeña luz se encendiera en nuestro cerebro. La lucecita de la imaginación. A ver si acertáis esta. Té molts braços per a dansar y descansa en el fons de la mar. Es un poco más dificil, pero no demasiado. Además de ser un juego mental, las adivinanzas son un juego del idioma. Y un juego compartido, ya que la mejor manera de disfrutarlas es compartiéndolas. Es un juego que encanta a niñas y niños, y también a adultos. ¿Va otra?  Viu lliure o engabiat, però sempre ens agrada el seu cant. ¿Fácil, no? ¿No? Pensad un poquito más. Quien cuenta cuentos siempre lleva alguna adivinanza en el bolsillo. El narrador ama jugar; invitará al público a un juego enriquecedor con el idioma, con la historia, con la imaginación. De lo contrario nada existe.

La narración oral ha perdido un gran amigo; Llorenç Gimenez, uno de los grandes recuperadores e impulsores de la narración oral en el País Valencià. Contaba siempre en catalán de València, también fuera de su país, ya que gustaba de encender la imaginación. Y jugar. Un narrador genial, que además escribía cuentos. Y adivinanzas. Nos dejó un libro precioso, Les endevinalles de Llorenç, para que en su ausencia pudiésemos seguir jugando. Y nos regala mariposas, pulpos y pájaros para jugar y soñar. Se nos ha ido un amigo entrañable. I ara qui ens explicarà més endevinalles? 

Publicado originalmente en euskara en el diario GARA


sexta-feira, maio 10, 2019

CREADORES

De un tiempo a esta parte están surgiendo opiniones y propuestas en torno a los creadores y los procesos creativos. Ya era hora, pensará alguien, y con razón. Las creadoras y creadores así como las artistas son un elemento básico en la cultura, sin su trabajo no habría nada, ni literatura, ni artes escénicas, ni arte, ni música. Dentro del ecosistema cultural, sin embargo, las personas creativas y artistas son quienes sufren una escandalosa precariedad en el desarrollo de su trabajo. No hablaremos ahora de la falta de espacios y las condiciones de estos a la hora de desarrollar y exponer su trabajo creativo. No hablaremos del espacio que dedican los medios de comunicación a la cultura, en general, y a los creadores, en particular. Tampoco sobre quienes están condenadas a la inexistencia en programaciones culturales y espacios públicos. Del mismo modo no mencionaremos las dificultades burocráticas y económicas a la hora de poner en marcha un proyecto creativo. Todos esos condicionantes, por supuesto, influyen en los procesos creativos y las producciones artísticas. Los condicionan de tal manera que, en más ocasiones de las que se cree, no se realizan los trabajos que se desean sino los que pide el mercado,  cuestionando de esta manera la libertad de creación, convirtiendo a las propuestas creativas en meras mercancías; condicionando una oferta cultural libre, plural y crítica; enviando al rincón una cultura con espíritu crítico, progresista e innovadora, tan necesaria en el desarrollo intelectual, social y cultural de un país.
Estos temas llevan tiempo debatiéndose como si se tratara de un perverso bucle sin salida. Siendo esto así, hay otro tema básico en el desarrollo de una políticas culturales justas. La precariedad que sufren artistas y creadores en el desempeño de su trabajo, en un problema serio dentro de la cultura; más si cabe en las últimas décadas, en las que se ha acrecentado la profesionalización entre artistas y creadoras vascas y vascos. El trabajo artístico se caracteriza por una fuerte inestabilidad, intermitencia y hetereogeneidad si lo comparamos con otros sectores. Desgraciadamente, pocas veces se menciona la identidad trabajadora del sector artístico; considerando su actividad, al desarrollarla por gusto, como un “no-trabajo” al uso; sin mencionar las numerosas horas de trabajo que quedan ocultas (ensayos, documentación pruebas, preparación…) y mostrando una imagen mediatizada. El mismo sueldo de estos trabajadores es “indefinible”, no coincidiendo con el concepto de retribuciones por trabajo que están estandarizadas en la sociedad, identificando dichas retribuciones únicamente con el tiempo en que dura, por ejemplo, una representación artística. Una lectora no suele sabe lo que cobra la autora por ese libro que la ha encandilado, ni cuánto tiempo y esfuerzo le ha llevado escribirlo. Pero como el libro lo ha pagado bien, pensará que nada en oro, como el Tío Gilito. Esa actriz que ha recibido un reconocido premio, que es entrevistada en distintos medios, en la mente de una persona que se ha deleitado con su interpretación en un filme o representación teatral, llevará una vida de ensueño. La imagen que se proyecta de artistas y creadores no se asemeja a la de una trabajadora normal y corriente, sino la de unos privilegiados. Es más, no se les verá como trabajadores, si no como “otra” cosa. Pero la realidad nos muestra otra cara.
Según datos del Gobierno del Reino de España, eran 197.187 los artistas afiliados al régimen de la Seguridad Social en el año 2018. De estos, 70.445 tuvieron una actividad de al menos 20 días en el año; de los cuales, fueron solo el 20% (14.089) quienes recibieron por su trabajo una remuneración superior a tres veces el Sueldo Mínimo Interprofesional. Según la misma fuente, el periodo de inactividad de este colectivo es de ocho meses al año. Se puede comprobar así que la precariedad laboral en el colectivo de creadores y artistas es una de las características de este colectivo.  Por su parte la sociedad de gestión de artistas e intérpretes de España (AISGE), publicó en 2016 un estudio sobre la situación laboral de sus asociados donde se señalaba que en España solo un 8,17% de los actores puede vivir de su trabajo, ganando más de 12.000€ al año. El estudio señala también que entre los actores y bailarines que trabajan (43%), más de la mitad no llega a ganar 3.000€ al año. Es de señalar que en este sector, también, las mujeres suelen ganar menos que los hombres por el mismo trabajo, así como que tienen más dificultades para encontrar trabajo.
En esta lamentable situación laboral se encontrarían artistas y creadores del sur de Euskal Herria. Aunque en ningún estudio se señale, podemos colegir que la situación se agrava en el caso de aquellas y aquellos que realizan su trabajo en euskara. Otra característica de las y los artistas y creadores vascos es que realizan su labor dependiendo de la legalidad de dos estados, Francia y España; lo que descubre un desequilibrio entre ellas y ellos a la hora de realizar su trabajo. Mientras que en Francia la protección profesional viene dada por un estatuto de la intermitencia, que facilita su vida laboral y creativa; en España se acaba de aprobar un Real Decreto-ley en el que se aprueban medidas de urgencia sobre la creación artística,  que, aunque plantee mejoras para artistas y creadores, no soluciona el problema de base. En cualquiera de los casos no se toma en cuenta, por ejemplo, las condiciones propias de Euskal Herria, sobre todo en lo concerniente al euskara. Es por ello que se hace indispensable un Estatuto del Artista propio de Euskal Herria, en el que se tomen en cuenta e igualen las condiciones laborales de artistas y creadores vascos y vascas, independientemente del territorio vasco en el que lleven a cabo su trabajo. Un Estatuto que tenga en cuenta la creación en euskara y se plantee desde una visión feminista.
La cultura debería ser uno de los pilares de desarrollo de la sociedad vasca, y desde ese punto de vista habría que abordar la cuestión. Acabar con la precariedad laboral de sus principales actores ayudaría a impulsar una cultura libre, con sentido crítico, no consumista y con vistas a desarrollar una sociedad basada en valores de igualdad, equidad social y no mercantilista.