quarta-feira, fevereiro 10, 2010

VI trobades de narradores i narradors


(Una entrada, qué por despite no la había "pegado", pero ahora la coloco aquí, aún a sabiendas
de que llega tarde; mas con la certeza de que todo lo que llega, trae algo dentro de la botella)

A finales de Enero celebramos los sextos encuentros de narradores y narradoras, VI Trobades, en Lliria, Pais Valenciá. Salimos de Euskal Herria con un tiempo de perros y llegamos a Valencia haciendo el ridículo con nuestras vestimentas casi polares. La luz mediterránea es de lo poco que nos falta para que, ¡por fin!, el País Vasco sea perfecto. Y si eso fuera poco, la luna llena nos proporcionó una luz narrativa. En euskara a la luna llena se le denomina ilargi zaharra "luna vieja", y dicen que bajo ella los contrabandistas cruzan fronteras invisibles, reivindicando así su existencia, ellos, los condenados a la invisibilidad. Y a la manera de contrabandistas de la palabra, nos auto-convocamos para intentar cruzar fronteras inexistentes.

En el terreno lúdico, no podemos dejar de mencionar la maravillosa, entrañable, fantástica, mística, jocosa, nocturna, desternillante y desafiante procesión en honor a santa Sherezade, patrona, desde esos días, de los palabreros o, como definiría Alfonso Sastre, parlantes. Los espacios en blanco relajaron las neuronas y llenaron los estómagos. El cabaret y el concierto hicieron del contrabando nocturno un acto liberador y los nanonosequé, demostraron que el dinero no es más que papel de reciclaje.
Lo más interesante, en mi opinión, se reveló en las distintas mesas redondas y en el debate por grupos en torno a la profesionalidad. Después de seis encuentros y debates en la red, siento que el movimiento narrativo va centrando cada vez más los puntos de interés a la hora de debatir; así como la necesidad de reflexionar desde posiciones más maduradas, para poder encontrar caminos comunes que nos sean válidos a la hora de desarrollar la narración oral como actividad artística y creativa. Por supuesto que estos debates no están exentos de polémicas, desencuentros y malentendidos, pero el mero hecho de ser conscientes de ello y tratar de que se clarifiquen las cosas de la mejor manera posible, hace que, por mi parte, vea con optimismo el futuro. La proliferación de distintas asociaciones muestra la necesidad de organizarse para acometer distintos retos con una voz común. Como en los cuentos, las decisiones son difíciles, pero inevitables, no sabremos cual es el camino adecuado, pero sabemos que tenemos que avanzar. Y esto es lo que más claro he podido ver en estos encuentros. En nuestras manos está saber avanzar, sin botas de siete leguas, pero en agradable compañía. Y demostrar, que, como los contrabandistas, mientras haya palabras que llevar de una lado a otro, siempre habrá contrabando parlante. A la luz de la luna vieja.

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