terça-feira, junho 18, 2013
Visitas narradas
Se suelen mencionar las historias de la historia como una manera más amena de conocer la evolución social de la humanidad. Ultimamente se menciona cada vez más la importancia de recoger la historia oral, es decir, además de la relatada por los historiadores en sus publicaciones, el relato de los acontecimientos históricos contados por los protagonistas directos; por ejemplo, el relato histórico oral del bombardeo de Gernika hecho por los que lo sufrieron.
Una manera de conocer la historia suelen ser las visitas guiadas. Visitar una localidad, grande o pequeña y, en grupo, mientras se visitan lugares históricos, un guía nos detalla informaciones históricos. Estas propuestas más que un objetivo académico se presentan como propuestas de tiempo libre. Algunos buscarán conocer detalles históricos de la localidad en la que viven; otros, en cambio, querrán conocer la localidad visitada desde una perspectiva histórica; y, seguramente, para muchos será una manera de pasar el tiempo. Todas estas opciones serán legítimas. El problema que suelen presentar este tipo de visitas guiadas es que las explicaciones suelen atenerse a un modelo academicista mal entendido, es decir, una relación de datos expresados de manera fría y funcional. E muchas ocasiones también, las mismas personas que ejercen de guías estarán, seguramente, preparadas en el terreno académico, no así en la transmisión oral de sus conocimientos, algo básico en este tipo de propuestas.
Otro es el modelo que nos ofrecen los componentes de la riojana Compañía del Saco. En la Visitas Narradas a los espacios del vino, alternan loas explicaciones históricas con anécdotas, historias, canciones..., haciendo de la visita no sólo un recorrido histórico de la ciudad de Logroño y su relación con la producción vinícola, sino recrean el ambiente que pudo darse en la época, todo ello, y aquí viene lo interesante, basado en un cuidado relato que parte desde la oralidad, sin desdeñar los datos históricos, lo cual atrapará a los visitantes en el relato expuesto. Los asistentes descubrirán lo bello de la Historia, gozando la palabra, ya que los relatos nos transportarán a nosotros mismos, a nuestra historia interior. Y eso, en definitiva, es la transmisión oral de los acontecimientos históricos.
quinta-feira, junho 06, 2013
Festival Kontuz Kontari!
Un amigo me pregunta sobre la razón de
ofrecer los espectáculos de narración en el teatro del pueblo. Es lógica su
preocupación, ya que duda sobre si no será un espacio demasiado grande si no
responde el público. Entiendo su pregunta, ya que no es nada habitual programar
espectáculos de narración oral en teatros; del mismo modo que no son muy
habituales las sesiones de cuentos para adultos. Le explico que a mí me ha
tocado narrar en algún teatro con cuatrocientas personas, y en cambio, he actuado
con una obra de teatro ante veinte personas en una sala con capacidad para
quinientas. Parece ser que programar una sesión de narración oral en un teatro
es demasiado; hay quien piensa que rompe la intimidad o acercamiento que pide
la narración. Por razones que no entraremos ahora a valorar, las sesiones de
narración oral se identifican con otro tipo de espacios, espacios no pensados
para dicha actividad. La cuestión es que si aceptamos la narración oral como un
arte escénico, ¿por qué tantas dificultades y objeciones para presentar los espectáculos
en espacios escénicos pensados para tales actividades?
El festival de narración oral de
Errenteria KONTUZ KONTARI!, ha apostado por el teatro de la villa a la hora de
programar los espectáculos. De este modo se posibilita que tanto los artistas
como el público se encuentren en las mejores condiciones a la hora de ofrecer y
disfrutar del espectáculo. Y aunque parezca mentira, esto hace que la imagen
que se tiene sobre esta actividad artística se revalorice, adquiriendo
importancia por sí misma. El publico paga su entrada y se sienta en su butaca
esperando que comience la función- se apagan las luces. Comienza el
espectáculo. Durante aproximadamente una hora, su atención estará solo en ello.
Al finalizar, estará a gusto con lo visto y oído, o no, pero esa es otra
cuestión.
La narración oral tiene los teatros por
ganar. En el festival de Errenteria se ha puesto un granito de arena en esa
labor.
terça-feira, maio 14, 2013
¿Mentira? Verdad?
Al contar con adolescentes suele
gustarme, antes de finalizar la sesión, sacar las cartas del Tarot y pedir un
voluntario. El voluntario, o la voluntaria se coloca a un lado de la mesa y yo
al otro; y alrededor se posiciona el resto de la clase. Quien se ha ofrecido
para el “experimento” se le nota algo nervioso; es normal, ya que se enfrenta, en
busca de respuestas, ante sus dudas vivenciales. Los compañeros se muestran
curiosos, pero aguzados por las mismas inquietudes vitales. Según se muestran
las cartas, le hablo a la persona que tengo enfrente sobre aquello que demanda.
El silencio se corta y la cara del voluntario, o voluntaria, así como los
gestos sutiles, son reflejo de sus reflexiones. Al acabar y levantarse de la
mesa el joven, la joven, se marcha en silencio, no antes de formularme la
última pregunta: “Pero esto, ¿es verdad o mentira?”
Contar cuentos es situarse ante las
preguntas y dudas de la vida, transmitiendo estas a quien escucha, para que él
también reflexione sobre las suyas. El binomio verdad/mentira nos pone ante lo
absoluto; blanco o negro, izquierda o derecha. Estando las personas humanas
fuera de lo absoluto, al ser un navío de dudas, el situarse ante esa dicotomía
dificulta lo maravilloso de la vida misma, alejando su magia. Y los cuentos
tienen en esa magia su esencia, su reflexión, apartando el binomio
verdad/mentira, la belleza de los senderos dubitativos.
Para contarle al adolescente que va a
tener cambios en la vida y para ello contará con la ayuda de una o más
personas, no hace falta, está claro, una habilidad especial para interpretar
esas cartas que hablan desde la mesa, sino entender lo que significa ser un
adolescente ante el porvenir. Nos gusta, en cambio, escucharlo con lo
maravilloso de una historia. Los narradores, una cuadrilla de mentirosos. ¿O
no?
terça-feira, abril 30, 2013
Recordar
Hace poco, después de una sesión de
narración, se me acercó una mujer comentándome que mientras escuchaba los
cuentos tradicionales vascos de la sesión, le venían al recuerdo los relatos de
su abuela. Otra amiga trajo también a la memoria su infancia, dónde los relatos
eran habituales. Dónde se contaba, quién, qué. Sin televisión en casa de alguna
manera había que pasar el tiempo. Más de una vez se suele acercar alguien con
parecidas palabras. Sobre todo cuando se cuentan historias tradicionales. Los
cuentos como pasatiempo casero no es algo tan lejano. La casa además de espacio
familiar era una suerte de espacio comunitario, un espacio de transmisión
cultural. Contar cuentos era uno de los pilares de esa transmisión.
Contar cuentos no es contar, ni
siquiera escuchar; contar cuentos es un ejercicio de recuerdo. Adentrándose por
veredas fantásticas, empujado por la memoria, el narrador ofrece las
sensaciones, imágenes, reflexiones que le genera el relato, para que quien
escuche pueda adentrarse por los suyos propios. El público tendrá que hacer el
mismo ejercicio que quien narra, es decir, poner en danza la memoria a través
de lo que ve y escucha, y viajar hacia si mismo, con el cuento como pretexto.
La narración es un juego de la memoria
o no es. Cuando contamos cuentos vamos a otros territorios, fantásticos a
veces, reales otras, pero siempre guardados en algún rincón de nosotros mismos.
Removiéndolos reflexionaremos sobre nosotros mismos, lo que fuimos, lo que
somos, lo que querríamos ser. Para comprender los senderos de la vida hacemos
viajes a la memoria. Y cuando contamos, partimos.
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130430/400502/eu/Oroituz
quarta-feira, abril 17, 2013
Por qué en euskara
“El
siglo XX trajo para los aromanos, (…) sobretodo en Bulgaria y Grecia, opresión,
persecución y muerte: los desplazaron y oficialmente les impusieron un nombre
nuevo, no se les permitió utilizar en público su lengua, ni tan siquiera hablar
de su existencia, muchos de sus pueblos fueron arrasados y cientos de
profesores, curas e intelectuales fueron detenidos e internados en campos o
trasladados a islas lejanas”. Nos lo cuenta Karl-Markus Gauss en su libro “Europeos en extinción” (colec. Poliedro, Julia Lionetti SL edit,
Barcelona 2002). Los aromanos viven principalmente en Macedonia. Hoy en
día, sólo en Macedonia les reconocen el estatus de minoría nacional. Como
muchas pequeñas naciones de Europa, su mayor preocupación es reivindicar su
existencia.
Muchas veces nos inquieren a los
hablantes de un idioma pequeño y discriminado, sobre esa querencia a existir.
¿Para qué utilizar un pequeño idioma anclado en el pasado, en lugar de un
idioma de verdad “práctico” para una sociedad moderna?
¿Por qué, entonces, contar cuentos en
euskara? En lugar de mencionar esa necesidad de existir, indicaré un par de
razones en otro sentido. La principal sería la necesidad de que un idioma
marginado, proscrito y negado durante siglos, desarrolle sus plenas capacidades
comunicativas en la sociedad que habitamos. Para desplegar esas posibilidades
comunicativas orales, la narración de cuentos, además de ser un instrumento
maravilloso, creo que puede ser bastante efectivo. Contar en euskara ayuda a
que nuestro idioma avance hacia el futuro.
Hay una segunda razón para contar en
euskara. Porque me da la gana.
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130416/397910/eu/Zergatik-euskaraz
terça-feira, abril 02, 2013
Adolescentes
Al acabar la sesión un chico se me
acerca y alargándome la mano para felicitarme me dice: “¿Tú eres cómico, no? Y
yo: “No, soy narrador”, “Sí, pero un poco cómico ya eres”. Me quedé con la duda
si utilizó el término cómico como sinónimo de actor, o simplemente, como una
persona que hace reír. De cualquier manera me alegré porque un chico de catorce
años saliera a gusto de una sesión de cuentos.
Los adolescentes son personas que están
en el camino de aprendizaje entre la niñez y la madurez. Dudas, tropiezos,
preocupaciones, descubrimientos llenan sus vidas. Un aprendizaje difícil y sin
instrucciones. Y cuando aparece ante ellos una persona con la intención de
contarles cuentos, es lógico que desconfíen, ya que sospechan que les tratarán
como a niños. Los cuentos son cosa de niños, de “pequeños”.
Pero continuamente recordamos,
reivindicamos que los cuentos también son para adultos. Estos jóvenes, en
cambio, no son adultos, todavía. Se encuentran en una encrucijada, ni niños ni
adultos, en la frontera vital, náufragos en la conciencia de no ser
comprendidos. ¿A qué vienen entonces con “cuentitos”? Es un hermoso reto contar
historias en esa frontera existencial, con el pretexto de las narraciones,
ofrecer a jóvenes rebelados instrumentos para actuar en esos lindes de la vida.
El cuento no es un pasatiempos para niños o adultos, por el contrario un
instrumento maravilloso para ayudarnos a entender la existencia. Y contar
cuentos con adolescentes es entrar de lleno en esa dialéctica. Entonces quizás
seas un cómico, pero ¿no es acaso muchas veces la vida bastante cómica?
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA:http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130402/395535/eu/Nerabeak
terça-feira, março 19, 2013
Manifiesto
La mayor reivindicación que tiene
pendiente la Narración oral, es la de su contemporaneidad. Siendo la creación y
transmisión de narraciones una actividad intelectual, y por tanto cultural, que
las personas humanas llevan haciendo desde que son conscientes de su
existencia; hoy en día su esencia tiene un sentido artístico. Del mismo modo
que otras expresiones artísticas –literatura, teatro, danza, pintura…-, la
narración oral tiene que reivindicar su espacio como arte contemporáneo que es.
La tradición no es un cinturón que
aprieta, sin un aprendizaje para el desarrollo. La narración oral contemporánea
es el arte de la palabra dicha, pero esto no implica el distanciamiento de
otros recursos expresivos, por el contrario, los integrará como parte de ese
arte, ofreciendo un espectáculo escénico, alejándose de la idealización
romántica del contar cuentos; presentándose ante la sociedad actual como una
expresión artística contemporánea.
El narrador, la narradora, es un
creador actual. Su función no es, sin más, ser seguidor de una tradición
cultural o el custodio de un tesoro inmaterial. El narrador contemporáneo
entiende la narración oral como una actividad artística, en la cual, a través
de la narración de cuentos ofrece al público su reflexión, ética y estética,
sobre el mundo que habita. Ese ofrecimiento es un trabajo creativo, artístico;
y tomará importancia en sí mismo, no como instrumento en función de otros
fines. La narración oral contemporánea tiene que demandar su lugar en las artes
escénicas, ya que sólo así mostrará su verdadera importancia, impulsando, al
mismo tiempo, pasos en su evolución.
Aprovechando la celebración el 20 de
marzo del día internacional de la Narración Oral y tomando en cuenta el lema de
este año, Fortuna y Destino, la narración contemporánea tiene una buena
oportunidad para reflexionar sobre su existencia.
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130319/393476/eu/Manifestua
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130319/393476/eu/Manifestua
terça-feira, março 05, 2013
Narración oral y arquitectura
De todas maneras, la narración oral necesita también otras arquitecturas. Para disfrutar en toda su hermosura de ese edificio que ofrece la narración, es necesario que aparezca en el espacio adecuado, ya que todos los espacios no son iguales, así como no son todas las narraciones parejas. Tan importante como la construcción interna del relato hablado, será la arquitectura del espacio donde se levanta. Esta necesidad de un espacio físico adecuado, impulsará el trabajo en común con otros creadores.
Original publicado en euskara en el diario GARA: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130305/391024/eu/Kontalaritza-eta-arkitektura
quinta-feira, fevereiro 07, 2013
Desapariciones
Bernardo Atxaga mencionaba que sus
libros Obabakoak y El Hijo del Acordeonista, reflejan un
mundo que desaparece. Esta desaparición se lleva muchas cosas con ella,
palabras por ejemplo, palabras para denominar el mundo. Al mismo tiempo que el
mundo cambia, también cambian las maneras de mencionarlo, se renuevan. Al
principio se harán extrañas las nuevas palabras, inaceptables desde la
nostalgia de viejo pasado.
A menudo reflexiono sobre la razón de
ser de la narración oral contemporánea. ¿Por qué contamos cuentos aquí y allá?
¿Por qué recorremos carreteras retorcidas con un bagaje de cuentos? ¿Qué
función social cumple la narración oral en la sociedad actual?¿No tendremos una
nostalgia poética, épica a veces, de la narración oral de antaño? Me da la
impresión de que en vez de tener una importancia por sí misma, la narración
tiene que estar en relación a otras cosas, para que pueda tener una razón de
existir. La narración oral parece que, como si fuese una habitante de un mundo
de otro tiempo, está condenada a desaparecer como tal. ¿El aficionado a los
cuentos dónde y cuándo puede saciar su sed? Se menciona la crisis, pero el
problema va más allá. La narración oral, como otros sectores de la cultura,
parece que es prescindible. ¿Para qué gastar dineros en narración? ¿En qué nos
enriquecerá?
La narración oral contemporánea tiene
que hacer una reflexión sobre su actual función social. No es suficiente
reivindicar presupuestos más altos para la cultura. Exigir condiciones dignas
para contar, no es suficiente, si su función social está en entredicho. El
hogar en vez de fuego es de vitrocerámica, ¿cómo, entonces, contar cuentos al
calor de la lumbre, si ésta ha desaparecido?
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130205/386383/eu/Desagerpenak
quarta-feira, janeiro 23, 2013
Contar cantando
“(…)
es diferente que te cuenten una historia o que te la canten. Cuando te la
cantan te llega al corazón y la comprendes”. Son palabras dichas por el
músico Paco Ibañez en una entrevista publicada en el diario GARA. En la misma
entrevista decía que “el verdadero destino de una canción es convertirse en
canciones que te habitan, que se te meten dentro, y allí donde vas tú, van
contigo”. Las canciones de Paco son aquellas que se llevan dentro. Muchas veces
nos han descubierto un poeta, un deseo de conocimiento sobre el autor, o, otras
muchas, nos han ofrecido un cambio de mirada sobre aquel escritor estudiado en
la escuela.
Kantatzen duen herria ez da inoiz hilko
(Un pueblo que canta no morirá nunca) cantábamos y bailábamos con el grupo Negu
Gorriak. Y le dábamos la razón al Voltaire: «(…)les
peuples qui demeurent, ou plutôt qui sautent au pied des Pirénées, et qu’on
apelle Vasques ou Vascons» (…los pueblos que habitan, o mejor que bailan al
pie de los Pirineos, y que se llaman vascos o vascones). La canción que se nos
cuela en la entrañas nos acompañará toda la vida en las amistades, la soledad,
viajando, luchando, trabajando, en el amor, en el odio. La historia de la canción
la hacemos parte de nuestra historia personal.
Todos arrimamos, a veces, el ascua a
nuestra sardina, como hace Ibañez en este caso. Claro que es diferente recibir
una historia cantada o contada. Pero de ahí a decir que sólo con el canto
llegará esa historia al corazón y se entenderá, me parece demasiado. Cuanto te
cuentan un cuento tratará de hacer también el camino hacia el corazón, para así
entenderlo, para que nos acompañe allí donde vayamos. Al escuchar, contar una
historia, se hará un lugar en nuestro interior en forma de experiencia vital. ¿O
en la cocina del caserio Apakintza de su familia el niño Paco sólo escuchó
canciones? ¿No escuchó historias contadas que le habitaron el corazón? ¿No las
ha tenido como compañeras de su viaje vital?
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA
sábado, janeiro 12, 2013
Labios danzantes
"Os
dedos só sirven para acatar as ordens que o coraçao dá". Jose Manuél Neto
toca fados con la guitarra; y cuando habla de fados habla de la vida,
convencido de que esa música es más que creación y gozo. Cuando sus dedos
bailan la guitarra, representan un mundo interior, teniendo a quien escucha
como acompañante en ese viaje. Se encenderá la eterna discusión entre técnica e
instinto, es decir, si para transmitir todo eso la técnica es necesaria ,
aunque sin instinto la técnica no sirve de nada. Por otro lado, el instinto no
será suficiente, o quizás necesario, sin el conocimiento técnico del
instrumento. De todas maneras, estando a favor de una u otra idea, serán las órdenes del corazón las que tendrán
que dirigir tal actividad, como dice Neto.
Quien
cuenta tendrá los labios como hacedores de su actividad, como los dedos del
fadista. Serán los labios quienes externalicen los caminos de la narración,
como los dedos del fadista bailan las cuerdas. ¿De dónde surgirán, entonces,
esas palabras? Aquí también tendremos la discusión entre técnica e instinto.
Las reglas del idioma ante las reglas el instinto. El instinto por entre las
rendijas del idioma. El narrador, la narradora, tendrá que navegar en esos dos
ríos, si no quiere que la narración se hunda en aguas procelosas. Tendrá que
colocarse allí donde las aguas se encuentran, bebiendo de las dos, uniendo en
un rio narrativo esas afluentes.
Pero
cuando ofrezca su narración, el narrador tendrá que partir sintiendo de donde
crea. Sintiendo dentro de si la razón de ello, para que su narración no sea sin
más un conjunto de palabras correctas, bellas y adecuadas. Los labios del
narrador, como los dedos del fadista en la guitarra, sólo están para cumplir
las órdenes del corazón, para hablar, más que de cuentos, de vida.Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130108/381521/eu/Ezpainen-dantza
quarta-feira, dezembro 26, 2012
El cuaderno
Hay
un hombre sentado en la esquina de la farmacia al lado de mi casa. Se sienta
casi todos los días en una silla pequeña, pidiendo. Mejor dicho, pidiendo sin
pedir. Mientras la gente pasa a su lado, sentado en su pequeña silla, el hombre
llena las hojas de un cuaderno, sin reparar en su entorno, concentrado en su
labor. Lo que escribe no es un trabajo de creación, aparentemente al menos. Al
lado del cuaderno, apoyado en las rodillas, mantiene un libro abierto. Pasa el
tiempo copiando ese libro. Lentamente y cuidando la caligrafía, pasa la mañana
reescribiendo las páginas impresas. ¿Qué libro será? ¿Por qué lo copia? A la
manera de los músicos callejeros, ¿es él un copiador callejero? ¿Acaso por una
moneda ofrece una pequeña conversación, con el libro como pretexto?
Hace unos días, estando en un
instituto, explicaba a los jóvenes adolescentes que si querían crear una
historia la curiosidad era imprescindible, que tenían que hacer preguntas. Que
las historias se pueden encontrar en cualquier esquina o rincón. Hay cantidad
de hechos cotidianos que pasan sin que reparemos en ellos, pensando que son
intrascendentes. Al crear una historia, da la impresión de que tenemos que
contar algo increíblemente original, y nos envolvemos en nosotros mismos para
lograrlo. Pretendemos sorprender a los demás sin dejarnos sorprender nosotros
mismos. Si queréis inventar una historia, les decía a los alumnos y alumnas,
necesitáis tener todos los sentidos abiertos, reparar hasta en el
acontecimiento más humilde y hacer preguntas sobre ello. El relato que buscamos
lo encontraremos en la búsqueda de las respuestas. Y de esta manera, al
contarlo sorprenderemos a quien lo reciba con nuestra sorpresa. O no, quien
sabe, pero no lo sabremos si no andamos ese camino.
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20121226/379588/eu/Koadernoa
terça-feira, dezembro 11, 2012
Gambas
“Pero tiene que ser con gambas, no
langostinos o parecidos, sólo gambas”. Entre otras cosas,
Pere Sans escribe libros de cocina; y nos hablaba de lo que le comentó una
mujer sobre la receta de pollo de corral con gambas al vino tinto. No tenía el
mismo sabor si se sustituían las gambas. Un plato cambia su personalidad
utilizando un ingrediente u otro, aunque sean parecidos. Quizás alguien
preferiría aderezar el guiso con unos buenos carabineros en vez de unas humildes
gambas, pero ese detalle llevaría al comensal por otros derroteros
gastronómicos. El plato quedaría desvirtuado. Además, nos quedaríamos sin saber
a qué sabe la unión del pollo con las gambas.
Los cuentos se cocinan con distintos
ingredientes. Cada narrador preparará su receta, como un cocinero del decir.
Tendrá entre sus manos, o sus labios, la receta de algún cuento recogido aquí o
allá. Y reflexionará sobre su preparación. ¿Hacerlo como siempre o introducir
novedades? ¿Utilizar los ingredientes tradicionales o dar paso a nuevas
influencias? Los cuentos traídos de la tradición popular tienen un parecido con
las recetas de la misma procedencia. Son creaciones populares de antaño, sin
autores conocidos, de sabor propio, con su preparación y presentación original,
con variaciones según el lugar y la persona que los presenta. De todas maneras,
como en esas recetas, en los cuentos también cada narrador tendrá su propia
versión; aunque siempre, en una u otro, es imprescindible el conocimiento de
los ingredientes. Qué, cuándo y cómo utilizarlos no es broma, ya que no es lo
mismo una gamba que la cigala o un carabinero.
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20121212/377450/eu/Ganbak
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20121212/377450/eu/Ganbak
quarta-feira, novembro 28, 2012
Buenas y malas intenciones
Al andar por la noche hay que tomar
ciertas medidas para protegernos de la aparición de genios, ánimas y parecidos
entes. Para empezar no hay ni que saludarles; al pasar al lado no hay que
decirles “Buenas noches”, o algo parecido. Teniendo dudas sobre si quien viene
de frente es buena o mala persona hay que preguntarle, “¿Vienes con buenas o
malas intenciones?”, rápidamente santiguarse. En caso de tener malas
intenciones desaparecerá de inmediato. En caso de entablar contacto con un
ánima, no se le puede dar la mano ni tocar, ya que están incandescentes por el
calor del Purgatorio; para darles la mano hay que protegerse con un pañuelo.
Como las ánimas van por la acera, para no cruzarse con ellas lo mejor es
caminar por medio de la calle. Todo esto nos señala Anton Erkoreka en uno de
sus libros sobre cuentos, leyendas y supersticiones de Bermeo, Bizkaia.
Es de agradecer que gracias a la labor
de muchas personas, de sus investigaciones y recopilaciones, podamos acceder a
estas informaciones. Los narradores y narradoras, accedemos a un instrumento
gozoso para el trabajo, además de ser fuentes de conocimiento. Por supuesto
muchas de estos relatos y creencias, quedan en estos tiempos algo trasnochados;
porque, ¿cuánta gente puede haber que crea en el encuentro nocturno e
inquietante, con un ánima del purgatorio en una acera de su localidad? Aún así,
si se quiere narrar historias, nos ayudaran a entender los mundos fantásticos
que han ido creando las personas y las culturas. La fantástica y la imaginación
parten de una lógica similar, llevándonos a nuestros mundos interiores.
Quien cuente deberá saber cómo traer
todas esas creaciones fantásticas a nuestro tiempo, cómo adaptar esos mundos
imaginativos llegados de antaño a nuestra fantasía contemporánea. Enseñar
quienes son en este mundo nuestro los que traen buenas o malas intenciones.
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA
quarta-feira, novembro 14, 2012
El Príncipe Azul
Una vez estuve buscando al Príncipe
Azul en los cuentos clásicos. Por cuentos clásicos se suele entender,
normalmente, aquellos recopilados por los hermanos Grimm y por Perrault. De
todas las decenas que recopilaron los que se mencionan no van más allá de media
docena: Cenicienta, Blancanieves, La Bella Durmiente, Caperucita Roja y alguno
más. Quizás no busqué concienzudamente, ya que no encontré ni rastro del
dichoso Príncipe Azul; aunque, por supuesto príncipes sí, pero ninguno vestido
con ese color. Los he solido ver eso sí, en distintas ilustraciones y
animaciones, de la factoría Disney principalmente. Entonces me pregunté si
cuando se critican esos cuentos, y por extensión todos los cuentos populares,
se hace desde el conocimiento o, simplemente, desde una idea estereotipada de
ellos, llena de tópicos e ideas preconcebidas.
Los cuentos populares son creaciones
anónimas que evolucionan con el tiempo y, sobre todo, en la voz de quien los
narra. No hay en el mundo una cultura en la que no se cuenten cuentos. El
narrador, quizás desde el mismo momento en que surgió la palabra, ofrece con
sus narraciones una visión del mundo que habita. Cuando cuenta es parte del
imaginario y la simbología de ese mundo, expresando su visión de todo ello. El
cuento tradicional vivirá en la voz de quien lo cuenta, y cuando lo ofrece a la
gente, expresará lo que desea a través de la narración. En ese ir y venir entre
quien cuenta y quien escucha se construirá una suerte de dialéctica fantástica.
En esa relación el cuento no será más que un instrumento. Los cuentos irán
evolucionando con el tiempo en el interior del narrador, de la narradora. Ese
bello durmiente se despertará en la boca de quien cuenta. Si viste al príncipe
de azul, o con los colores del arco iris, será su decisión.
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20121113/372315/eu/Printze-urdina
terça-feira, outubro 30, 2012
Idiomas secretos
Una vez estuve contando en Paraguay.
Estando esperando para contar en una escuela pública se me acercaron dos niños
preguntando; de dónde venía y para qué, y cosas así. Entonces comenzaron a hablar
en guaraní entre ellos, después me miraban y comenzaban a reír, me miraban de
nuevo, y más risas, mientras hacían algunos comentarios que yo, por supuesto,
no entendía; y más risas. Para su sorpresa comencé a hablarles en euskara,
diciendo que yo también tenía un idioma secreto. Los niños me miraban
asombrados. Recuerdo la sorprendida cara de uno de ellos con la boca abierta.
En su esquema “lingüístico” no entraba un idioma diferente del guaraní o el
castellano, y por supuesto menos, viniendo de la boca de un blanco “español”
como yo. Esa mañana, en aquella escuela pública de Asunción, comencé la sesión
de cuentos hablando en euskara.
El ser dueños de un idioma secreto
encandila a los niños; quizás por eso inventamos idiomas en la infancia,
convirtiendo las palabras en juegos. No sé qué impresión dejaría el sonido del
euskara en aquellos niños, de aquella escuela pública paraguaya, pero viendo
sus caras sorprendidas, la silenciosa atención mantenida durante dos minutos,
ofreciéndoles palabras para ellos incomprensibles, nos lleva a reflexionar
sobre el habla. Hablar no es un ejercicio vacío, sino una expresión maravillosa
de nuestros territorios interiores.
Al contar en euskara nos adentramos en
los escondrijos de los secretos. En los territorios de la sorpresa. En la
maravilla del habla. Contar en euskara no es solo contar una historia bonita,
maravillosa o, quizás, repelente, es también ofrecer un mundo, un mundo que se
construye entre la historia, el habla, quien cuenta y quien escucha. Y cuando
acaba el relato se guarda un secreto.
Original en euskara publicado en el diario GARA: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20121030/369881/eu/Hizkuntza-sekretuak
terça-feira, outubro 16, 2012
Creatividad
En esta época de crisis suelen darse
largas discusiones sobre el destino de los dineros. En las instituciones se
discute largo y tendido sobre ello, apareciendo, como es lógico, distintos
criterios. ¿En qué gastar el dinero? ¿Cómo repartir de la manera más justa los
escasos dineros institucionales? Por supuesto, cada cual arrimará el ascua a su
sardina. En el mundo de la cultura sabemos algo de eso. De todas maneras muchas
veces tengo la impresión de que nos quedamos algo cortos al exponer nuestros
argumentos. Se suelen oír defensas de la Cultura como quien defiende una
religión. Solo falta que se le pongan altares. Bueno, quizás esas macro
estructuras culturales sean una señal de esto último.
Suelen oírse también argumentaciones
defendiendo la cultura como un pasatiempo, como algo que no hay que
ideologizar. A veces parece que la creatividad viene dada por algún dios, como
si fuese una bendición. Y entre tanto palabrería, se nos olvida para qué
demonios sirve esa creatividad que es inherente a toda persona, y cómo podemos
utilizarla. En estos casos de duda suelo acudir a Gianni Rodari, pedagogo y
escritor italiano, desfacedor de algunos de mis entuertos mentales. “Si una sociedad basada en el mito de la
productividad (y sobre la realidad del provecho), necesita hombres a medida
–fieles ejecutores, diligentes reproductores, dóciles instrumentos sin
voluntad-, se puede decir que está mal hecha y que es necesario cambiarla. Para
cambiarla se necesitan hombres creativos, que sepan utilizar su imaginación”.
El narrador o la narradora, como parte de ese mundo cultural, si no pone su
creatividad al servicio del cambio social, no hará más que rezos en el altar,
sin llegar a entender la utilización de la imaginación.
Original en euskara publicado en el diario GARA: http://www.gara.net/paperezkoa/20121016/367500/eu/Kreatibitatea
terça-feira, outubro 02, 2012
Huelga
Recuerdo las huelgas de juventud en mi
pueblo. Había ocasiones que duraban hasta dos días. La asamblea popular, con la
plaza a rebosar, decidía cómo organizarla, y las discusiones encendidas. En ese
ambiente observábamos a los chiquiteros “profesionales”, a la búsqueda de un
trago. Las sociedades gastronómicas o algún bar perdido en algún barrio,
aplacaban la costumbre diaria. Sí algún día estallaba la revolución en Euskal
Herria, bromeábamos, sería como consecuencia de tener los bares una semana
cerrados. Las tabernas eran, quizás, lo que más se echaba en falta en los días
de huelga. ¿Qué revolución estallaría, en cambio, si no se contasen cuentos
durante una semana en ningún lugar? ¿Qué huelga puede hacer el narrador? ¿Qué
consecuencia tendría? Alguna vez he imaginado una manifestación, grande o
pequeña, en un día de huelga en la que los narradores y narradoras portásemos
una pancarta con la soflama: “¡Hoy no hay cuentos! ¡Los narradores en huelga!”.
Y los niños y niñas, como detrás del Flautista de Hamelín, siguiéndonos con
otra pancarta: “¡Los niños y las niñas con los narradores!”. Y los padres y
madres: “Los cuentos en huelga, ¡nosotros también!”. Y las soflamas al aire:
“Huelga general, cuentos igual!”. Quizás. Más delante o detrás, una pancarta
exclama: “¡No nos contéis cuentos!”. Y nosotros: “Tranquilos, hoy ni había una
vez”.
El narrador, la narradora que tiene la
voz como instrumento de trabajo, callando hace huelga, levantándola para poder
seguir siendo narrador. Para que las sesiones de cuentos puedan existir dejará
de contar, para estar en otros cuentos; convirtiéndose en escuchador de las
historias de otros. Para no ser condenado al silencio, el narrador, la
narradora huelguista, callará sus cuentos, por un día siquiera. Para que las
historias de los demás sean las suyas.
terça-feira, setembro 18, 2012
Naqqâli
"El naqqâli es una forma de teatro, donde un
solo actor puede hacer diez roles, lo mismo de caballo que de dragón, sin la
preocupación de los decorados y los elementos necesarios para la puesta en
escena. Pero, al mismo tiempo, el naqqâli
es un arte difícil de dominar, y muy difícil de aprender también, ya que las
investigaciones sobre él son escasas, casi inexistentes”. Fâtemeh Habibizâd, conocida como Gordafârid en su faceta
de naqqâd, es la primera mujer que
practica este arte narrativo tradicional de Irán. Este arte oral milenario,
parece que está en riesgo de desaparecer. El naqqâli se ha desarrollado tradicionalmente en las casas de café, ghaveh-khânehs,
especialmente en Ispahan y Bagdad, narrando gestas heroicas. Desgraciadamente
cada vez es más difícil escuchar a los naqqâd
en esos lugares tradicionales cantando gestas centenarias. “No queda más que tres o cuatro que ofrezcan sus espectáculos en los ghaveh-khânehs. Cuando estos mueran se llevarán con ellos
una gran parte de la tradición oral de nuestro país. Yo pienso que detrás de mí
no tomará nadie el relevo, y dentro de unos años el naqqâli desaparecerá totalmente”.
Desgraciadamente hay muchos ejemplos como este en el mundo. Los relatos han pasado de una transmisión directa a una tecnológica. Los media han inventado un nuevo naqqâli; nos llega la voz de los nuevos naqqâl desde la lejanía, ofreciendo relatos extraños, en vivos colores y sin tiempo para la reflexión. La cuestión no es caer en las garras de la nostalgia, sino la defensa de los tesoros culturales. . La narración oral contemporánea también tiene que cuidar y defender sus tesoros. En el mundo hay muchos naqqâl acabando sus días. Quien narra trae en su voz ecos de antaño. Perderlos sería perderse en un mundo estridente, pero silencioso.
Artículo publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://www.gara.net/paperezkoa/20120918/362784/eu/Naqq%C3%A2li
terça-feira, setembro 04, 2012
Conciencia
“La conciencia de nuestras
limitaciones es, en definitiva, una conciencia de nuestra realidad. En medio de
la niebla de la desesperanza y la duda, es posible enfrentar las cosas cara a
cara y pelearlas cuerpo a cuerpo: a partir de nuestras limitaciones, pero
contra ellas.
En este sentido, resulta tan
desertora una literatura “revolucionaria” escrita para convencidos, como una
literatura conservadora consagrada al éxtasis en la contemplación del propio
ombligo”.
Son estas, líneas escritas hace tiempo
por Eduardo Galeano. Una pequeña mención a reflexiones más extensas en torno a
la postura y la imagen que el escritor
tiene de su oficio en la sociedad. Robando al escritor uruguayo su reflexión,
sustituyamos escritor por narrador oral, ya que no hay mucha diferencia, uno
coloca letras en el papel, el otro palabras en el aire. Reflexionemos sobre el
lugar que toma el narrador en una situación de crisis y complicaciones como la
actual. El narrador habla a la gente desde el territorio de la imaginación, le
trae historias a la conciencia, ofrece relatos a quien tiene delante para que
se adentre por los senderos de la imaginación. ¿A dónde querrá llevar a quien
le escucha? ¿Desde qué reflexiones partirá para invitar a reflexionar a sus
escuchadores? Se habla mucho de despertar conciencias, pero ¿tiene despierta la
suya quien narra? El narrador que habla a la gente, ¿desde qué lugar de la
sociedad que habita se dirige?
En otras líneas Galeano escribe que el
escritor necesita interlocutores, no admiradores. ¿Qué necesita el narrador?
Meciéndose en medio de la desesperanza y la duda, ¿cómo se enfrenta a la
esperanza del futuro?
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://www.gara.net/paperezkoa/20120904/360507/eu/Kontzientziaz
Subscrever:
Mensagens (Atom)


