quinta-feira, novembro 28, 2013
quarta-feira, novembro 27, 2013
Versos vs cuentos
Una vez, invitados por la ikastola de
Hendaia, nos propusieron al bertsolari (improvisador de versos cantados) Amets
Arzallus y a mí hacer una sesión de
controversia entre versos improvisados y cuentos contados. El procedimiento era
simple, cada cual teníamos que responder al otro desde
nuestra especialidad. Una propuesta interesante pero al mismo tiempo
complicada. Comencé yo contando un pequeño
cuento al cual respondió el bertsolari con un verso
improvisado, respondiéndole yo a continuación
con otro cuento. Así fue avanzando la sesión
encendiendo la curiosidad de los asistentes, así como la nuestra propia. De vez en
cuando un sudor frío recorría mi espalda mientras escuchaba al
bertsolari y rebuscaba en mi baúl mental un cuentecito para
responderle. Estaba convencido que a él se le haría más
fácil este trabajo, al estar ellos acostumbrados a estas controversias,
pero me sorprendió el comentario de Amets diciendo que a
él también se le hizo complicado, ya que según
escuchaba el cuento no podía decidir a qué
agarrarse para improvisar el verso. Un hermoso ejercicio para los dos, con la
oralidad en estado puro.
El
verso improvisado y la narración de cuentos serán, seguramente, los mayores
emblemas de la oralidad artística, uno en rima y el otro en prosa, representantes
de un mismo mundo creativo que nos llega desde antiguo. La oralidad ha sido
durante siglos la principal y, podemos decir, única forma de expresión de la
gente humana, transmitiéndose de este modo los conocimientos de la comunidad,
de lo cual sabemos algo los vascos al negársenos hasta hace bien poco el
derecho a ser alfabetizados en nuestra lengua. El verso improvisado y la
narración oral han sido instrumentos artísticos imprescindibles en esa
transmisión. Hoy en día, estas dos expresiones orales y artísticas han
evolucionado, sin perder la esencia del pasado, convirtiéndose en formas de
expresividad y creatividad contemporáneas equiparables a cualquier otra forma
de expresión artística. El ponerlas a crear juntas, muestra la incomparable
fuerza de la oralidad.Publicado originalmente en euskara en el diario GARA
segunda-feira, novembro 25, 2013
Que somos y no somos
Un amigo
vivió un suceso extraño. Como iba a casarse en el extranjero tuvo que
formalizar unos papeles en la embajada española; su sorpresa fue extrema cuando
le comunicaron que no existía. No podía creerlo, asaltado, de repente, por las dudas de su propia existencia. Nacido
fuera de España, en el exilio de su familia republicana, parece ser que no
existía registro alguno de su llegada al mundo. Pero él estaba allí, en carne y
huesos, delante de aquel funcionario. Y este se dirigía a él. No era, pero
estaba. Tenía nombre y lo nombraban. Parece ser que el exilio lo condenó a la
inexistencia.
El escritor
vasco Marc Legasse imaginó una linda metáfora con los contrabandistas y Euskal
Herria, en su obra “Los contrabandistas de Ilargi Zaharra”. Los contrabandistas,
como Euskal Herria, son pero no existen; transitan bajo la luz de ilargi zaharra, la luna llena, en un mundo
sin fronteras. Condenados a la inexistencia, caminan por senderos ocultos
conscientes de su propia presencia. Como las brujas. Unos hombres discutían en
un bar sobre la existencia de las brujas. Uno de ellos regresaba a casa echada
la noche, cuando se le aparecieron las brujas en el camino. Y se lo dejaron
claro: “¡Que no somos pero somos, aquí
estamos ciento cincuenta y cinco!”. Y una tras otra le fueron golpeando. Al
amanecer lo encontraron ahorcado de un árbol.
Del mismo modo los narradores y narradoras extienden, a
la luz de la luna llena, los nombres de lo que existe. Viajan a través de las
palabras. Y con ellas. Eduardo Galeano escribió que “quien sabe contar cuenta sabiendo que el nombre es la cosa que el
nombre nombra”. Y aun habiendo muchos narradores y narradoras, es difícil
conocer sus nombres. Como ese amigo inexistente, al narrador, a la narradora le
ocurre que tiene que reivindicar su existencia, su nombre.
terça-feira, novembro 19, 2013
Programando
Es conocida la frase con la que algunos, bastantes, programadores suelen rechazar un espectáculo: "no es adecuada para mi público". Oida aquí y allí, en un tiempo pensaba que era algo así como una leyenda urbana atribuída a estas personas, hasta que la oí de boca de una de ellas. Es curiosa esa capacidad de apropiarse de la opinión de un grupo heterogéneo de personas llamada público, agrupándolas en un determinado gusto estético, sin consultarlo con ellas, por supuesto. Además, de alguna manera, se infantiliza a ese público, al negarle la autonomía de poder optar por este o aquel espectáculo, siendo otra persona, el programador, por supuesto más preparada para tomar ese tipo de decisiones, quien decide qué le conviene ver y qué no. Ante esta cuestión suelo pensar dónde se podrá comprar un grupo de público para poder responder ante el anterior comentario con un "tranquilo yo me traigo a mi público". De todas maneras hay que admitir que el llevar a cabo un programación cultural digna no es algo que se haga en un pis-pas.
Hay también otro tipo de programaciones llevadas a cabo de una manera aficionada, es decir, por personas que dedican parte de su tiempo libre a promocionar las actividades culturales a través, por ejemplo, de asociaciones, la mayoría de las veces con ayudas públicas.
Por supuesto que a estas personas no se les puede exigir el mismo grado de responsabilidad y conocimiento del hecho cultural que a quien se dedica profesionalmente a ello. De todas maneras, sería interesante saber los criterios utilizados a la hora de llevar a cabo esas programaciones, si obedecen a un interés y conocimiento sobre aquello que se programa, o en cambio, se busca más un efecto mediático, y para ello se programan espectáculos en los que predomina esa idea. Dichos grupos culturales tendrían que ser el contrapunto a la manera institucional de llevar a cabo las políticas culturales. Y, ante todo, los integrantes tendrían que interesarte realmente en el hecho cultural, fomentando el debate en torno a ello y no plegarse sin más a estándares culturales o a lo que "la gente quiere", otra expresión similar a la anteriormente mencionada.
Y la narración oral, cómo aparece en estas programaciones culturales? Qué criterios se utilizan a la hora de organizar una sesión de cuentos? Quienes programan ya saben en qué consiste la narración oral? Asistirán a espectáculos de narración? Serán las sesiones de narraciones oral adecuadas para los públicos de los programadores? Seran los programadores adecuados para los narradores?
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA
segunda-feira, outubro 21, 2013
Gitanos
En un cuento recogido a gitanos rusos
se explica por qué están los gitanos repartidos por el mundo. Parece ser que
una familia gitana viajaba con su carro repleto de cacharros y niños, llevado a
duras penas por un caballo flaco y débil. Debido a los malos caminos y al
balancear del carromato, de vez en cuando caían cacharros y hasta alguna
criatura. De día no había problema para recogerlos, pero durante la noche, la
oscuridad dificultaba la labor, por lo que se fueron perdiendo niños en el
camino, además ¿cómo llevar la cuenta de tantos niños? Y como la familia recorrió
el mundo de un lado a otro, así es como los gitanos se fueron repartiendo por
todos lados.
Preparando estos días una sesión de
cuentos gitanos, me da pie para reflexionar, como otras muchas veces, sobre el
contar historias de otras culturas diferentes a la mía. Los cuentos han servido
a todas las culturas para reafirmarse en su existencia y su identidad. Han construido
su historia oral a través de sus relatos y narraciones. Muchas veces esos
cuentos han sido adaptados de otras culturas, haciéndolos suyos. De este modo
descubrimos un cuento de los gitanos del subcontinente indio casi idéntico a un
cuento vasco. Las palabras han sido y serán viajeras, acompañantes de las
personas humanas. En el caso de los gitanos enseguida aprecias que sus relatos
no se circunscriben a un territorio concreto, sino que, como ellos, están
repartidos por lugares diferentes, sin perder su identidad, mas absorbiendo la
esencia del lugar y la cultura donde se encuentran.
Siendo un vasco no gitano, ¿cómo,
entonces, osar contar sus historias? Quizás, adentrarse en esos territorios fantásticos
sea la labor del narrador, para viajar a otros lugares. Acompañado de palabras nómadas.
sexta-feira, outubro 04, 2013
Mutis
Una vez, con ocasión de los premios
Cervantes, por parte del Festival de narración oral que se celebraba en Alcalá
de Henares, se propuso a los narradores participantes preparar algo con
escritores premiados hasta entonces. A mí me tocó en suerte el escritor colombiano
Alvaro Mutis. Comencé a leer las aventuras de Maqroll el gaviero, introduciéndome inmediatamente en esos
territorios imaginados por el autor. Pero además de la obra, me interesé por la
vida del autor, cosa lógica al tener que preparar algo sobre él. Y entonces me
pareció que la verdadera aventura era su vida misma, interesándome lo mismo o
más que su obra misma. El desvío de fondos de la multinacional Esso para proyectos culturales me
pareció digno de cualquier personaje literario. Ese hecho le llevo a huir a
México, donde no se libró de pasar quince meses en la prisión de Lecumberri.
Durante esa estancia escribió Diario de
Lecumberri. Ha muerto Alvaro Mutis, pero nos deja una obra genial, y sobre
todo, el recuerdo de un escritor que podría ser un personaje de sus obras.
Salvando las evidentes distancias,
cuando cuento para adolescentes, suelo sentir una sensación parecida, es decir,
si en cierto momento no seré yo para ellos un personaje salido de cualquier
narración. De hecho, contar cuentos es más que relatar una historia, las
anécdotas personales o no, los pasadizos, las ocurrencias se convierten en
parte de la narración, convirtiendo al narrador en parte de lo narrado. En el
imaginario de esos jóvenes quizás ocurra lo mismo que en el mío con Mutis,
convirtiéndome en un personaje ante ellos. ¿Qué quedará en su recuerdo, la
historia contada o la imagen de quien la contó? ¿No ocurrirá a veces que esa
imagen nos atrapa, nos domina? O quizás, quiero pensar, que en realidad la
narración oral es esa simbiosis entre lo narrado y quien narra. Por la senda
del binomio fantástico Maqroll/Mutis.
La Grande Oreille
Orejudo es un insulto pequeño,
infantil, mientras no sea uno quien en el patio del colegio lo reciba claro.
Las orejas como característica física, al igual que la nariz (recordemos a
Quevedo), se han utilizado como recurso para reírse de la persona “afectada” y,
en cierto modo, humillarla. Pero además de la evidente propiedad física, la
oreja guarda dentro de sí un rasgo sensorial. Tener buen oído hará referencia a
alguien con capacidades para la música, no tenerlo dificultará el cantar ante
los demás, aún siendo colegas. Afinar el oído será necesario para poder
escuchar mejor aquello que nos interesa. La oreja será ese saliente corporal,
que como un balcón, nos asoma al exterior. Para los narradores suele ser
conveniente que esa característica arquitectónica corporal, la tengamos bien
cuidada, florida y adecentada, ya que las historias pueden surgir en cualquier
momento y lugar.
La Grande Oreille es una orejuda
revista, de oído fino. Se publica desde hace quince años en Francia y la narración
oral es la razón de su existencia. Escriben y participan en ella narradores y
narradoras francesas de primera línea, así como de otros países de la
francofonía, que, como en numerosos proyectos del estilo, mantienen viva la
necesidad de compartir informaciones y reflexiones sobre la narración oral.
Desgraciadamente este proyecto, como muchos otros, se encuentra en una
situación precaria, en peligro de desaparecer. Como advierten en el editorial
del último número editado, necesitarían aumentar las suscripciones para poder
seguir publicando. Como es lógico, muchas personas que no entienden el francés se
les hará difícil apoyarles de esa manera. Pero eso no es lo verdaderamente
importante, aunque necesario; el mero hecho de conocer la situación y difundirla,
de tener empatía con un proyecto de esta índole, hace que realidades culturales
como esta no caigan en la indiferencia, en la invisibilidad. La solidaridad no
es algo que se construye simplemente con dinero, aunque sea necesario.
La narración oral, sea en el idioma
que sea, está necesita de tribunas donde se reflexione, se divulgue, se diga.
Necesita tener un lugar en la vida cultural, un lugar digno, atractivo, en el
que reivindicar y demostrar su importancia dentro de las propuestas culturales
y escénicas. Necesita reclamar el interés por ella en sí misma.
La narración oral necesita pensarse,
necesita de grandes orejas, finos oídos para que su palabra se escuche
claramente.
quarta-feira, setembro 04, 2013
Se fue el verano...
Llegó el invierno, dice una canción vasca. Bueno todavía no, ya que entremedio está el otoño. No vamos a decir lo que un colega narrador colombiano: "En Colombia hay dos estaciones, verano e invierno. Verano es todo el año; invierno cuando llueve". De todas maneras, en esta vuelta a la normalidad post veraniega, me entra la preocupación sino ocurrirá también aquí como en Colombia, pero en sentido inverso, es decir, que tengamos sólo dos estaciones, invierno todo el año y verano de vez en cuando. Y no me refiero al tiempo. Quienes nos dedicamos a las artes escénicas, la narración oral en este caso, vivimos en esa organización estacional. Todo el año invierno y a veces verano.
En estos momentos en que el verano meteorológico está llegando a su fin, no embarga la esperanza de que las actividades culturales tengan la importancia que merecen. La parada veraniega valdrá para reflexionar; las noches de kalimotxo generarán nuevas ideas locas; la arena de la playa ampliará los proyectos; los paseos montañeros clarificaran la mente; los viajes maravillosos abrirán fronteras. Quien pierde la esperanza pierde la ilusión de la vida.
Quienes andamos metidos en esto de las artes escénicas, la narración oral en este caso, escuchamos continuamente que pertenecemos al Club de la Queja Permanente, y quizás muchas veces demos argumentos a quienes nos ven así; pero ¿acaso no tenemos razones para la queja? La crisis económica no vapulea sin piedad. Si perteneciésemos a otro sector laboral y económico, se vería lógico nuestro malestar, pero parece ser que quienes hacemos un trabajo que nos apasiona y además cobrando, no tenemos muchas razones para quejarnos. Tenemos mucha suerte al hacer lo que hacemos.
Acaba el verano; las programaciones culturales retoman sus rutinas; comenzarán, esperamos, las llamadas y todo retornará a la normalidad. Si la cultura no escapa de esa normalidad corre el peligro de convertirse en culturismo.
quarta-feira, agosto 21, 2013
La ministra
En la villa de Capbreton, en
el departamento francés de Las Landas, hace ya
veinticuatro años que organizan un festival
de cuentos. Me sorprendió que en la inauguración de la edición de este año participase la ministra francesa de la francofonía. Independientemente de lo interesante o no de su
discurso, lo que me sorprendió fue su aparición, ya que se me cuesta imaginar a una representación institucional de esa categoría en la inauguración de un festival de cuentos
por estas tierras. Por supuesto que el festival no será mejor ni peor por ese hecho, pero estoy seguro que la
dimensión de la narración oral sería de otro nivel. ¿Para mejor? ¿Para peor? La cuestión está en ser conscientes de cómo está en estos momentos.
Quien quiera
organizar un evento cultural de cualquier tipo sabe que la ayuda de la
administración pública es incuestionable. Siendo el evento grande o pequeño, siempre necesitará, además de ayudas económicas, ayudas de
infraestructuras, permisos y cuestiones por el estilo. A veces se resuelven sin
grandes dificultades, aunque no siempre de la manera deseada, pero el evento
saldrá adelante. Otras veces, no
pocas, los problemas y las zancadillas serán lo habitual, para que ese
evento no pueda llevarse a cabo, o se realice casi milagrosamente, normalmente,
gracias al empeño de los interesados. Las razones
esgrimidas por parte de la administración pueden ser múltiples, pero muchas veces, aunque no se diga claramente,
la razón principal suele ser la
antipatía hacia los organizadores. Quien
ha lidiado con estas cosas lo sabe.
Problemas aparte,
la intervención de la administración pública en los eventos
culturales es imprescindible, no por una simple cuestión monetaria, sino por la responsabilidad social de
desarrollar una sociedad más culta, siendo la colaboración sincera con los agentes culturales de todo tipo uno de sus
pilares. Para ello debería desarrollar unos criterios
lo más objetivos y neutros
posibles, que no se basen ni en filias ni en fobias las relaciones entre los
agentes culturales y la administración pública tienen que ser equilibradas, sinceras y claras, para
poder ampliar y extender los caminos de la cultura. Por desgracia estos mundos
aparecen como contradictorios, enfrentados, perjudicando a ese necesario
desarrollo cultural, perjudicando en suma a la sociedad misma.
El
problema no es que un ministro inaugure un festival de cuentos, el problema es
que no sepa que existen.
terça-feira, agosto 06, 2013
A estrada começa
"Ama como a estrada começa",
es una conocida, al menos en Portugal, poesía
de Mario Cesariny. Este escritor y pintor es el mayor representante del
surrealismo portugués, pero quizás más que su adscripción artística lo verdaderamente
interesante sean sus reflexiones en torno al proceso creativo, que enlaza
directamente con su filosofía de vida, una vida intensa e interesante.
El estar adscrito a una u otra corriente artística
supone, en principio al menos, una reflexión por parte del creador sobre
su concepción del hecho creativo, no es
simplemente una alineación artística. En distintas expresiones artísticas, sea el teatro, la literatura o la pintura, han
aparecido, y seguramente aparecerán, corrientes diferentes,
muchas de ellas enfrentadas entre sí, con reflexiones tanto éticas como estéticas del hecho creativo y su
relación con la sociedad. Estas corrientes
artísticas, independientemente de
sus propuestas, muestran una viveza de sus respectivas formas de expresión, lo cual ayuda a su desarrollo y amplitud.
En la narración oral de cuentos en cambio, ¿qué corrientes artísticas encontramos? ¿Cuáles son las reflexiones de esas posibles corrientes y de qué manera se reflejan en los trabajos narrados? ¿Existe algún narrador o narradora
adscrita a alguna corriente como el surrealismo, el naturalismo o alguna otra
de creación más reciente? Quizás, al ser la narración oral contemporánea un movimiento artístico reciente no haya habido tiempo para este tipo de
propuestas éticas y estéticas y mostrarlas en espectáculos
de narración: de todas maneras quizás esté llegando el momento de que
vayan surgiendo propuestas diferentes sobre cómo
entender la narración oral, tanto ética como estéticamente, y que se vea
reflejado en distintos espectáculos, ya que eso mostraría un movimiento artístico que evoluciona, se
repiensa, reflexiona y avanza. La narración oral contemporánea está necesitada de todo ello si no
quiere quedarse estancada y sin rumbo. Y entonces podremos contar la historia
de “Ama como a estrada começa”.
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA
quinta-feira, julho 25, 2013
Ofrecer la creatividad
"Lo que estoy haciendo en primer lugar me tiene que gustar a mí. Sino es así... No puedo meterme en la cabeza de otro, es imposible. Si para mi es suficiente y me parece bueno, irá para adelante, sino no". Así responde en una entrevista la ilustradora Elena Odriozola a la pregunta sobre si cuando trabaja piensa en un lector potencial. Aunque parezca una verdad de Perogrullo, dentro del mundo de la creación es un tema controvertido y conflictivo, fuente de innumerables debates. El creador quiere que su trabajo llegue al máximo de gente posible (claro, hay también algunos que reivindican sobrevivir en la marginalidad, mostrando más pureza artística que la Virgen María). El trabajo artístico suele estar en manos de posibles compradores o contratadores, por lo que serán esas personas quienes decidan la difusión de dicho trabajo. Por supuesto, el proceso es más complejo, pero esta suele ser la base principal en la que se sustenta.
Ante esta situación al creador o creadora puede surgirle un duda interna, ¿condicionar su trabajo creativo a ese posible mercado o, por el contrario, crear sin tenerlo en cuenta? "Me decían que tendría que pensar en el lector. ¿Pero quién va a leerlo? No lo se. Y sabiéndolo, ¿cómo se hace eso? ¿Cómo puedo hacer yo algo para ti? Tú tienes que hacer tu trabajo para ti. Si eres fiel contigo misma y si haces lo que sientes, eso llega."
Cuando cuentas cuentos te sitúas delante de la gente, delante de un público curioso de lo que vas a contar. Quién ha venido a escuchar esas historias no sabe nada de lo que va a ver u oír. Quien narre tampoco sabrá nada sobre lo que busca ese público, qué piensa, quienes son. ¿Cómo puede contar entonces si ha decidido anteriormente cómo va a ser su público y ha hecho su creación en función de esa idea preconcebida? Como en otros campos, en la narración el proceso creativo tiene que surgir desde el punto de vista y el interior del narrador, la narradora. De no ser así, ¿para que ponerse delante de la gente?
quarta-feira, julho 10, 2013
La palabra juguetona
“Mirri marrau. Zer behar dugu jan gaur? Papa
ta txitxi. Non da ene partea? Pareta xilo artean. Ez han, Bai han/ Katu buru
beltzak jan”.(Mirri
marrau, ¿Qué tenemos hoy para comer? Pan y carne, ¿Dónde está mi parte?/Entre los
agujeros de la pared/ allí no, aquí sí/ el gaton negro se lo comió).
Se le cantaba a los niños muy pequeños en el valle navarro de Roncal y en la
provincia vasca continental de la Baja Navarra, según recoge el folklorista
Resurrección Mª de Azkue en el volumen cuarto de su obra Euskalerriaren
Yakintza. “Martin Bonbil, erregearen sorgin, tipula ta gatz, Martin buru latz,
egizak ipurdian hatz” (Martin
botella, brujo del rey, cebolla y sal, Martin cabeza seca, ráscate el culo),
cantaban en la provincia vasca de Labourt.
Son
juegos del habla, danza de la lengua. Divertimento del idioma. El lenguaje es
una acción intelectual que surge y se desarrolla en el juego de los hablantes,
y ese juego sólo se puede dar en libertad, sin los encasillamientos de reglas
ajenas a dicho juego. Este jugar con el idioma, además de divertir a quien toma
parte en él, le da pie a internarse en una suerte de mundo mágico.
Estas
y otras reflexiones se pudieron oír en las jornadas de oralidad Ahoa Bete Hots (la boca llena de sonidos). En la casa de la Oralidad Mintzola, ubicada en la localidad
gipuzkoana de Billabona, los asistentes a las jornadas pudieron asistir tanto a
ponencias teóricas como prácticas agrupadas en torno al tema de este año “Hitza Jolas” (La palabra juguetona), en
las que se analizaba la importancia del juego en el desarrollo y
enriquecimiento del idioma y sus hablantes. Por una parte el idioma se va
adaptando a nuevos tiempos y por otra parte el hablante estimula a través de
dichos juegos un desarrollo intelectual. El escritor Juan Kruz Igerabide
resaltó la importancia del juego hablado a la hora de paso de un pensamiento
mágico a un pensamiento científico, recalcando que en su opinión el puente
entre los dos está en el arte. Y en estas jornadas se intentó unir los dos
mundos a través de la narración, el teatro, la canción y el bertsolarismo.
La
tradición popular ha jugado siempre con el lenguaje, no sólo por mero
pasatiempo, sino como método de transmisión de una visión del mundo
determinada, y al mismo tiempo dinámica, como el mismo idioma. Tendremos que
reflexionar si a través de la narración de cuentos estamos construyendo ese
puente que mencionaba Igerabide. Jugando, por supuesto.
sábado, junho 29, 2013
29-06-2013 14_16_14
Etenik gabeko jaialdi honek Azárrulla herrian jarraitu zuen bidea, La Antigua Ferrería hotelean ipuin afaria ospatuz. Luis Carmelok eta La Compañía del Patiok afaloste samurra eskaini zuten, kontakizunaren alde poetikoarekin afaltiarrak liluratuz. Eta gau festarik gabe ezin eguna behar den moduan amaitu, beraz, Ezcarayko La Cantina tabernan ipuinak eta tragoak maridaje bikaina lou zuten. Ipuin biziak, lotsabakoak, tabernazaleak, publikoa gauzalearen irriak eta barne grinak azalarazteko modukoak.
Hasi da kontaketaren festa Errioxako mendialdean, eta inguruak, haur lotiaren gisa, hitzetan kulunkatuz liluraren lurraldea bilakatu dira.
terça-feira, junho 18, 2013
Visitas narradas
Se suelen mencionar las historias de la historia como una manera más amena de conocer la evolución social de la humanidad. Ultimamente se menciona cada vez más la importancia de recoger la historia oral, es decir, además de la relatada por los historiadores en sus publicaciones, el relato de los acontecimientos históricos contados por los protagonistas directos; por ejemplo, el relato histórico oral del bombardeo de Gernika hecho por los que lo sufrieron.
Una manera de conocer la historia suelen ser las visitas guiadas. Visitar una localidad, grande o pequeña y, en grupo, mientras se visitan lugares históricos, un guía nos detalla informaciones históricos. Estas propuestas más que un objetivo académico se presentan como propuestas de tiempo libre. Algunos buscarán conocer detalles históricos de la localidad en la que viven; otros, en cambio, querrán conocer la localidad visitada desde una perspectiva histórica; y, seguramente, para muchos será una manera de pasar el tiempo. Todas estas opciones serán legítimas. El problema que suelen presentar este tipo de visitas guiadas es que las explicaciones suelen atenerse a un modelo academicista mal entendido, es decir, una relación de datos expresados de manera fría y funcional. E muchas ocasiones también, las mismas personas que ejercen de guías estarán, seguramente, preparadas en el terreno académico, no así en la transmisión oral de sus conocimientos, algo básico en este tipo de propuestas.
Otro es el modelo que nos ofrecen los componentes de la riojana Compañía del Saco. En la Visitas Narradas a los espacios del vino, alternan loas explicaciones históricas con anécdotas, historias, canciones..., haciendo de la visita no sólo un recorrido histórico de la ciudad de Logroño y su relación con la producción vinícola, sino recrean el ambiente que pudo darse en la época, todo ello, y aquí viene lo interesante, basado en un cuidado relato que parte desde la oralidad, sin desdeñar los datos históricos, lo cual atrapará a los visitantes en el relato expuesto. Los asistentes descubrirán lo bello de la Historia, gozando la palabra, ya que los relatos nos transportarán a nosotros mismos, a nuestra historia interior. Y eso, en definitiva, es la transmisión oral de los acontecimientos históricos.
quinta-feira, junho 06, 2013
Festival Kontuz Kontari!
Un amigo me pregunta sobre la razón de
ofrecer los espectáculos de narración en el teatro del pueblo. Es lógica su
preocupación, ya que duda sobre si no será un espacio demasiado grande si no
responde el público. Entiendo su pregunta, ya que no es nada habitual programar
espectáculos de narración oral en teatros; del mismo modo que no son muy
habituales las sesiones de cuentos para adultos. Le explico que a mí me ha
tocado narrar en algún teatro con cuatrocientas personas, y en cambio, he actuado
con una obra de teatro ante veinte personas en una sala con capacidad para
quinientas. Parece ser que programar una sesión de narración oral en un teatro
es demasiado; hay quien piensa que rompe la intimidad o acercamiento que pide
la narración. Por razones que no entraremos ahora a valorar, las sesiones de
narración oral se identifican con otro tipo de espacios, espacios no pensados
para dicha actividad. La cuestión es que si aceptamos la narración oral como un
arte escénico, ¿por qué tantas dificultades y objeciones para presentar los espectáculos
en espacios escénicos pensados para tales actividades?
El festival de narración oral de
Errenteria KONTUZ KONTARI!, ha apostado por el teatro de la villa a la hora de
programar los espectáculos. De este modo se posibilita que tanto los artistas
como el público se encuentren en las mejores condiciones a la hora de ofrecer y
disfrutar del espectáculo. Y aunque parezca mentira, esto hace que la imagen
que se tiene sobre esta actividad artística se revalorice, adquiriendo
importancia por sí misma. El publico paga su entrada y se sienta en su butaca
esperando que comience la función- se apagan las luces. Comienza el
espectáculo. Durante aproximadamente una hora, su atención estará solo en ello.
Al finalizar, estará a gusto con lo visto y oído, o no, pero esa es otra
cuestión.
La narración oral tiene los teatros por
ganar. En el festival de Errenteria se ha puesto un granito de arena en esa
labor.
terça-feira, maio 14, 2013
¿Mentira? Verdad?
Al contar con adolescentes suele
gustarme, antes de finalizar la sesión, sacar las cartas del Tarot y pedir un
voluntario. El voluntario, o la voluntaria se coloca a un lado de la mesa y yo
al otro; y alrededor se posiciona el resto de la clase. Quien se ha ofrecido
para el “experimento” se le nota algo nervioso; es normal, ya que se enfrenta, en
busca de respuestas, ante sus dudas vivenciales. Los compañeros se muestran
curiosos, pero aguzados por las mismas inquietudes vitales. Según se muestran
las cartas, le hablo a la persona que tengo enfrente sobre aquello que demanda.
El silencio se corta y la cara del voluntario, o voluntaria, así como los
gestos sutiles, son reflejo de sus reflexiones. Al acabar y levantarse de la
mesa el joven, la joven, se marcha en silencio, no antes de formularme la
última pregunta: “Pero esto, ¿es verdad o mentira?”
Contar cuentos es situarse ante las
preguntas y dudas de la vida, transmitiendo estas a quien escucha, para que él
también reflexione sobre las suyas. El binomio verdad/mentira nos pone ante lo
absoluto; blanco o negro, izquierda o derecha. Estando las personas humanas
fuera de lo absoluto, al ser un navío de dudas, el situarse ante esa dicotomía
dificulta lo maravilloso de la vida misma, alejando su magia. Y los cuentos
tienen en esa magia su esencia, su reflexión, apartando el binomio
verdad/mentira, la belleza de los senderos dubitativos.
Para contarle al adolescente que va a
tener cambios en la vida y para ello contará con la ayuda de una o más
personas, no hace falta, está claro, una habilidad especial para interpretar
esas cartas que hablan desde la mesa, sino entender lo que significa ser un
adolescente ante el porvenir. Nos gusta, en cambio, escucharlo con lo
maravilloso de una historia. Los narradores, una cuadrilla de mentirosos. ¿O
no?
terça-feira, abril 30, 2013
Recordar
Hace poco, después de una sesión de
narración, se me acercó una mujer comentándome que mientras escuchaba los
cuentos tradicionales vascos de la sesión, le venían al recuerdo los relatos de
su abuela. Otra amiga trajo también a la memoria su infancia, dónde los relatos
eran habituales. Dónde se contaba, quién, qué. Sin televisión en casa de alguna
manera había que pasar el tiempo. Más de una vez se suele acercar alguien con
parecidas palabras. Sobre todo cuando se cuentan historias tradicionales. Los
cuentos como pasatiempo casero no es algo tan lejano. La casa además de espacio
familiar era una suerte de espacio comunitario, un espacio de transmisión
cultural. Contar cuentos era uno de los pilares de esa transmisión.
Contar cuentos no es contar, ni
siquiera escuchar; contar cuentos es un ejercicio de recuerdo. Adentrándose por
veredas fantásticas, empujado por la memoria, el narrador ofrece las
sensaciones, imágenes, reflexiones que le genera el relato, para que quien
escuche pueda adentrarse por los suyos propios. El público tendrá que hacer el
mismo ejercicio que quien narra, es decir, poner en danza la memoria a través
de lo que ve y escucha, y viajar hacia si mismo, con el cuento como pretexto.
La narración es un juego de la memoria
o no es. Cuando contamos cuentos vamos a otros territorios, fantásticos a
veces, reales otras, pero siempre guardados en algún rincón de nosotros mismos.
Removiéndolos reflexionaremos sobre nosotros mismos, lo que fuimos, lo que
somos, lo que querríamos ser. Para comprender los senderos de la vida hacemos
viajes a la memoria. Y cuando contamos, partimos.
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130430/400502/eu/Oroituz
quarta-feira, abril 17, 2013
Por qué en euskara
“El
siglo XX trajo para los aromanos, (…) sobretodo en Bulgaria y Grecia, opresión,
persecución y muerte: los desplazaron y oficialmente les impusieron un nombre
nuevo, no se les permitió utilizar en público su lengua, ni tan siquiera hablar
de su existencia, muchos de sus pueblos fueron arrasados y cientos de
profesores, curas e intelectuales fueron detenidos e internados en campos o
trasladados a islas lejanas”. Nos lo cuenta Karl-Markus Gauss en su libro “Europeos en extinción” (colec. Poliedro, Julia Lionetti SL edit,
Barcelona 2002). Los aromanos viven principalmente en Macedonia. Hoy en
día, sólo en Macedonia les reconocen el estatus de minoría nacional. Como
muchas pequeñas naciones de Europa, su mayor preocupación es reivindicar su
existencia.
Muchas veces nos inquieren a los
hablantes de un idioma pequeño y discriminado, sobre esa querencia a existir.
¿Para qué utilizar un pequeño idioma anclado en el pasado, en lugar de un
idioma de verdad “práctico” para una sociedad moderna?
¿Por qué, entonces, contar cuentos en
euskara? En lugar de mencionar esa necesidad de existir, indicaré un par de
razones en otro sentido. La principal sería la necesidad de que un idioma
marginado, proscrito y negado durante siglos, desarrolle sus plenas capacidades
comunicativas en la sociedad que habitamos. Para desplegar esas posibilidades
comunicativas orales, la narración de cuentos, además de ser un instrumento
maravilloso, creo que puede ser bastante efectivo. Contar en euskara ayuda a
que nuestro idioma avance hacia el futuro.
Hay una segunda razón para contar en
euskara. Porque me da la gana.
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130416/397910/eu/Zergatik-euskaraz
terça-feira, abril 02, 2013
Adolescentes
Al acabar la sesión un chico se me
acerca y alargándome la mano para felicitarme me dice: “¿Tú eres cómico, no? Y
yo: “No, soy narrador”, “Sí, pero un poco cómico ya eres”. Me quedé con la duda
si utilizó el término cómico como sinónimo de actor, o simplemente, como una
persona que hace reír. De cualquier manera me alegré porque un chico de catorce
años saliera a gusto de una sesión de cuentos.
Los adolescentes son personas que están
en el camino de aprendizaje entre la niñez y la madurez. Dudas, tropiezos,
preocupaciones, descubrimientos llenan sus vidas. Un aprendizaje difícil y sin
instrucciones. Y cuando aparece ante ellos una persona con la intención de
contarles cuentos, es lógico que desconfíen, ya que sospechan que les tratarán
como a niños. Los cuentos son cosa de niños, de “pequeños”.
Pero continuamente recordamos,
reivindicamos que los cuentos también son para adultos. Estos jóvenes, en
cambio, no son adultos, todavía. Se encuentran en una encrucijada, ni niños ni
adultos, en la frontera vital, náufragos en la conciencia de no ser
comprendidos. ¿A qué vienen entonces con “cuentitos”? Es un hermoso reto contar
historias en esa frontera existencial, con el pretexto de las narraciones,
ofrecer a jóvenes rebelados instrumentos para actuar en esos lindes de la vida.
El cuento no es un pasatiempos para niños o adultos, por el contrario un
instrumento maravilloso para ayudarnos a entender la existencia. Y contar
cuentos con adolescentes es entrar de lleno en esa dialéctica. Entonces quizás
seas un cómico, pero ¿no es acaso muchas veces la vida bastante cómica?
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA:http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130402/395535/eu/Nerabeak
terça-feira, março 19, 2013
Manifiesto
La mayor reivindicación que tiene
pendiente la Narración oral, es la de su contemporaneidad. Siendo la creación y
transmisión de narraciones una actividad intelectual, y por tanto cultural, que
las personas humanas llevan haciendo desde que son conscientes de su
existencia; hoy en día su esencia tiene un sentido artístico. Del mismo modo
que otras expresiones artísticas –literatura, teatro, danza, pintura…-, la
narración oral tiene que reivindicar su espacio como arte contemporáneo que es.
La tradición no es un cinturón que
aprieta, sin un aprendizaje para el desarrollo. La narración oral contemporánea
es el arte de la palabra dicha, pero esto no implica el distanciamiento de
otros recursos expresivos, por el contrario, los integrará como parte de ese
arte, ofreciendo un espectáculo escénico, alejándose de la idealización
romántica del contar cuentos; presentándose ante la sociedad actual como una
expresión artística contemporánea.
El narrador, la narradora, es un
creador actual. Su función no es, sin más, ser seguidor de una tradición
cultural o el custodio de un tesoro inmaterial. El narrador contemporáneo
entiende la narración oral como una actividad artística, en la cual, a través
de la narración de cuentos ofrece al público su reflexión, ética y estética,
sobre el mundo que habita. Ese ofrecimiento es un trabajo creativo, artístico;
y tomará importancia en sí mismo, no como instrumento en función de otros
fines. La narración oral contemporánea tiene que demandar su lugar en las artes
escénicas, ya que sólo así mostrará su verdadera importancia, impulsando, al
mismo tiempo, pasos en su evolución.
Aprovechando la celebración el 20 de
marzo del día internacional de la Narración Oral y tomando en cuenta el lema de
este año, Fortuna y Destino, la narración contemporánea tiene una buena
oportunidad para reflexionar sobre su existencia.
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130319/393476/eu/Manifestua
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130319/393476/eu/Manifestua
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