segunda-feira, julho 04, 2011

FEST 2011 Toledo




Canta Ruper Ordorika, cantautor vasco, "Berandu Gabiltza" (Andamos Tarde), y un mes he tardado en ponerme a escribir esta pequeña crónica del IV encuentro de FEST (Federation of European Storytelling) celebrado la segunda semana de junio en Toledo, España. Después de reunirse por primera vez en Suecia, después en Suiza y el año pasado en Inglaterra, este año la federación de narradores europeos se ha juntado en Toledo para continuar asentando el movimie
nto narrativo oral en Europa. Es por ello que la tarea principal de esta edición fue dejar concretados los estatutos de dicha asociación, cosa no tan fácil, ya que parece que el hacer una asociación a nivel europeo tiene sus complicaciones.
Pero todo no fue, ¡menos mal!, encajar ideas y opiniones diversas en los estatutos. Para empezar una de las cosas más divertidas, en mi caso, fue tratar de descifrar ese endiablado idioma en el que se desarrollaban las jornadas y del cual mis conocimientos se restringen a poder desarrollar mis capacidades cognitivas y psicomotrices en los videojuegos, estoy hablando, por supuesto del inglés. Al tercer día podía comprender, casi perfectamente, todo lo que aquellos labios pronunciaban, riéndome cuando la gente se reía, poniendo cara de pensar cuando la ocasión lo requería y hasta levantando la mano cuando la mayoría lo hacía. es increíble la de conversaciones profundas que se pueden desarrollar con el
wachufri, insert coin, good, hi, play game,
very very, spiknihostias, you lose, iammainfrend, ai basque estorycuenting y
locuciones por el estilo. Si la imaginación es la
poderosa arma de destrucción masiva de los y las narradoras, yo la actualicé a conciencia. Aunque las clases de portuñol, francés de croissant y alemán salchichero no quedaron al margen. Toda una torre de Babel europea, ¡hasta gaélico irlandés, húngaro, servo-croata, noruego, sueco, castellano, neerlandes y catalán se escuchaba! Menos mal que para poner un poco de orden lingüístico estaba el euskara, lengua primigenia europea, aunque sólo Virginia me hacia caso cuando lo hablaba (lo intentécon el inglés pero no creo que las miradas fijas, curiosas e interesadas fuesen por que les incentivase mi charla; más parecían de alucine por ese extraño lenguaje que pretendía ser un acercamiento a una comunicación oral).
En fin, cuestiones idiomáticas aparte, este cuarto encuentro podríamos definirlo como de asentamiento de un proyecto de movimiento narrativo oral a nivel europeo. Después de desarrollarse distintos movimientos en distintos lugares del continente, era una cuestión de tiempo poner en marcha una coordinación de las distintas realidades para poder desarrollar proyectos en común, al tiempo que se impulsa el conocimiento y relación entre narradores ynarradoras a pesar de las fronteras.
Aún siendo las dinámicas de las distintas asociaciones que se agrupan en el FEST muy distintas a veces, la necesidad de buscar camino comunes ante los retos a los que actualmente se enfrenta la narración oral europea, sirven de acicate para el trabajo en conjunto.



En Toledo, además de la cuestión de los estatutos, se organizaron grupos de trabajo, debate e intercambio de informaciones, que ayudaron a dar una imagen, aunque ocasional, de la situación narrativa europea. La cuestión del multilingüismo, el repertorio o los festivales se trataron en grupos, compartiendo experiencias que ayudan a hacernos una idea más amplia, ecléctica, pero al mismo tiempo común sobre ladiversidad de las propuestas narrativas orales.
Asimismo muy interesante (quizás lo más interesante, sin desmerecer el resto) fue el trabajo que se realizó en grupos para hacer una propuesta de narración. Durante dos días diversos grupos prepararon una historia para presentarla después en un teatro toledano. El proceso de trabajo, entre narradores y narradoras con estilos e idiomas bien diferentes, fue verdaderamente enriquecedor, y la puesta en escena final en el teatro algo maravilloso (salvando, claro está, el detalle de que era algo improvisado).
Después una pequeña fiesta en los jardines del albergue (¡maravilloso castillo!), tras dejar temblando una tienda de avituallamiento botellonero, regentado por una pareja de procedencia asiática, sirvió para ir conociéndonos más y olvidar las fronteras lingüísticas para comunicarnos con un idioma común: el "verghilhiskigintobirrarrrjjticdelcopón".
El último día se renovaron las personas encargadas de coordinar el FEST y se clausuró el encuentro, convocándonos el año que viene en Bélgica. Pero para no aburrirnos en este tiempo la húngara Csenge Zalka (¡y dicen que el euskara es complicado!) propuso el proyecto Grimm, que consiste en... Bueno de eso hablaremos otro día, ya que la mayoría de la gente salimos hacia Guadalajara a celebrar el 20 aniversario del Maratón de Cuentos, de la mejor manera posible, participando en él. Pero eso ya es otra historia.







terça-feira, junho 28, 2011

El Sol danzante

"Andar saltando hogueras es cosa de crios, para celebrar de verdad el día de San Juan lo que hay que hacer es ver slir al Sol bailando". No me extrañó el comentario del colega, ya que es uno de esos que pretende ser el más original de los originales. Pero algo de razón no le faltaba, ya que según la tradición vasca en la mañana del día de San Juan el Sol surge danzando. ¿Por qué sale ese día bailando? Para entender eso tendremos que tenerinteriorizada una visión mágica, religiosa quizás, fantástica diría yo, del mundo y de la existencia humana. Lo mismopara entender esta otra creencia. Dicen que en Nabarniz, un pequeño pueblo de Bizkaia, en el lugar conocido como Maruelexa, en la colina Gaztainatxu, la mañana de San Juan surge una caldera, y que en el lugar donde surge no vuelve a crecer el helecho. ¿Cual es la razón de la existencia de estas creencias?

La noche de San Juan es el alegre anuncio del verano. El día deSan Juan nos coloca ante la felicidad vital. Se baila alrededor de los árboles levantados en las plazas; se encienden hogueras; se atraviesa el fuego entre deseables deseos; se purifican los cuerpos en pozos de aguas cristalinas. Y se ve surgir el Sol danzante.

En este mundo de la racionalidad y la hiper-lógica, las gentes humanas necesitamos de un sentido mágico de la existencia; reivindicar la fantasía en la vida, para reivindicar la vida misma. Los narradores, las narradoras necesitamos adentrarnos en esos caminos de la existencia humana, para buscar el sentido de los cuentos y de la narración misma; de lo contrario utilizaremos sonidos huecos, discursos arrítmicos, no bailaremos con las palabras.

Mi colega no ha conseguido ver bailar al Sol, quizás porque no ha entendido que el simple mirar al horizonte no es suficiente.


Publicado originalmente en euskara en el diario GARA

sexta-feira, junho 17, 2011

Veinte años tiene mi amor






No conozco ni la mitad, pero estoy seguro que el Maratón de Cuentos de Guadalajara es uno de los eventos narrativos orales más importantes de Europa. Este festival dinamizador esencial de la narración en la Península Ibérica, ha cumplido este año veinte años, celebrándolos con, seguramente, la edición más interesante, completa y diversa hasta ahora. Quizás entre las novedades haya que destacar, por su espectacularidad, el descubrir a través de los cuentos espacios arquitectónicos nuevos, por lo menos para los foráneos. Conocer esos espacios con el pretexto de los cuentos hace que se enraícen de otra manera en la memoria.

Cada año, también, descubrimos, algunos, un narrador nuevo, por lo menos, que nos impactaron sus palabras. Este año gozamos con el arte de Eraclio Cepeda, narrador y escritor, llegado desde Chiapas, para contarnos casi sin contar, sin querer, atrapándonos con sus palabras sin que nos diésemos cuenta, como quien escucha a alguien al borde de la mesa donde tomamos cerveza. Sin artificios, con la palabra desnuda nos introduce en ese mundo que viene a relatarnos. Un camino que los narradores actuales deberíamos tener más en cuenta, la simplicidad compleja de la palabra dicha. Desnudar la narración para llegar a la esencia del relato contado a viva voz. La manera de decir, de decir a alguien. Tenemos una tendencia a rellenar, a disfrazar, a decorar demasiado, a esconder el relato, la manera de relatar, esconder las palabras tras artificios escénicos, olvidando en ese camino, la razón misma de contar a alguien algo. La narración desnuda de Eraclio Cepeda nos transporta a esas raíces.

Por supuesto, hubo más narradores y narradoras que nos deleitaron con sus cuentos, conocidos y desconocidos, por mí, claro, ofreciendo sus historias con propuestas diferentes. Este año, además, el Maratón contó con la visita y participación de los asistentes al IV encuentro de asociaciones europeas de narración oral FEST, celebrado en Toledo. Desde el congreso europeo celebrado en 2001, no se habían visto tantos narradores europeos ofreciendo retazos de sus propuestas narrativas. Una estupenda oportunidad para tomar el pulso a la narración europea. Pudimos comprobar que el movimiento de la narración oral va dando pasos para coordinarse y llevar a cabo propuestas conjuntas que busquen impulsar la narración oral en el continente.

Pero todas estas experiencias no serían posibles sin el inmenso esfuerzo desinteresado que el Seminario de Literatura infantil y Juvenil de la Biblioteca de Guadalajara, junto con los trabajadores de la biblioteca y decenas de voluntarios lleva a cabo. Doscientos cincuenta voluntarios trabajando día y noche para que el maratón exista es algo digno de mencionar y resaltar. Pensamos muchas veces que el movimiento de narración oral es integrado únicamente por aquellas personas que nos dedicamos a este arte, pero eso no sería justo. Cientos de personas en cientos de lugares se afanan por que la narración oral, de una u otra manera tenga presencia allí donde se encuentran,para que los narradores y

narradoras podamos mostrar nuestras propuestas. Cantidad de personas se interesan por la investigación de este arte, desde distintos campos de trabajo. El indispensable el agradecimiento y reconocimiento hacia esas personas, reconociéndoles parte de ese movimiento heterogéneo que se desenvuelve en el territorio de la narración oral. Aunque, es verdad, no deberíamos confundir esto con el hecho mismo de narrar desde una perspectiva artística y creadora. Cada cual tendrá su desarrollo, pero también su importancia. En Guadalajara, seguramente más que en ningún otro lugar, podemos apreciar y admirar este hecho. Sin todas esas gentes amigas y aficionadas a la narración, los narradores y narradoras profesionales lo tendríamos mucho más difícil. No disfrutaríamos de un escaparate y un lugar de encuentro tan maravilloso con el Maratón.

Han pasado veinte años desde que dieron comienzo al Maratón de Cuentos de Guadalajara, veinte años de impulsar, animar y fortalecer la narración oral. Al principio no eran más que cuatro gatos, pero gracias a la ilusión y al trabajo bien hecho hoy en día podemos disfrutar de una gran fiesta cuentera. Regalarles nuestros cuentos es el mejor homenaje que podemos hacerles.











terça-feira, junho 14, 2011

El viaje del búho

Estábamos en las labores de organización de la segunda fiesta de los narradores y narradoras vascas en Aramaio (pequeño pueblo alavés), cuando supimos que dos mujeres del pueblo habían hecho un trabajo de recopilación de cuentos en la localidad. Pensamos que sería una buena oportunidad para dar comienzo a la fiesta. Arantza Ozaeta y Divina Arriolabengoa habían visitado los caseríos, las casas recogiendo cuentos, un trabajo maravilloso además de necesario. Uno de esos cuentos se publicó en una recopilación de cuentos tradicionales del valle. En cuanto vi el título del cuento lo reconocí, aunque no lo había escuchado ni leído nunca; yo sabía ese cuento. El cuento se titulaba “Porque los búhos viven de noche”. ¡Dios mío! Yo conocía dos versiones, una china y otra americana, pero en estas, el protagonista era el murciélago. Es más, más de una vez había contado esa historia. Y ahora me sorprendía una nueva versión, tan cerca de casa.

En este mundo de la rapidez informativa, es maravilloso imaginar los viajes de los cuentos a lo largo del tiempo y los lugares. Viajes a través de países, continentes y gentes, en los que han ido enriqueciéndose de experiencias, cambiando, adaptándose, reviviendo. Hoy en día ensalzamos el hecho de que la información atraviese el mundo en un segundo; pero esa información carece de experiencia, no se ha empapado de tan largo viaje, no contiene la riqueza de esa experiencia. Los cuentos han viajado en las bocas de las gentes, y han crecido con un trozo de esas gentes. Llevan dentro de sí la vivencia de la lentitud, y eso les da fuerza. Desde China a Latinoamérica, pasando por Euskal Herria, o al contrario, el búho, o el murciélago, reflejan el continuo viajar humano. Al contar un cuento traemos los sonidos de las palabras migrantes. Sin fronteras.

Publicado originalmente en euskara en el diario GARA:http://www.gara.net/paperezkoa/20110614/272528/eu/Hontzarena

quarta-feira, junho 01, 2011

Um Porto de Contos fadista

Um Porto de Contos


Los festivales de cuentos no son simplemente una lista de actuaciones. Para los narradores por lo menos. Son también encuentros, y oportunidades de conocimiento mutuo. La narración oral necesita los festivales, ya que necesita darse a conocer. Esta actividad creativa empujada a los márgenes de las políticas culturales, todavía necesita, casi casi, pedir permiso para salir a escena. Pero, por encima de las zarzas y por debajo de las nubes, los festivales de cuentos se extienden, y los que tienen ya un recorrido triunfan, sobre todo por el reconocimiento del público.
Y así llegamos a Oporto. El último fin de semana de mayo se celebró Um Porto de Contos, un festival recién nacido, señal de que en Portugal el movimiento de narración oral crece. Este festival, nacido del impulso de Clara Haddad, narradora brasileña afincada en Oporto, llega para dinamizar la narración en el norte de Portugal. Con escasas ayudas, pero con inmensa ilusión, Clara ha conseguido reunir en torno este proyecto un grupo de personas muy dinámicas, que van desde narradoras hasta aficionados a la narración. Las programaciones de cuentos y talleres iniciadas hace tres años en el café Tertulia Castelense y la librería Salta Folinhas, son el embrión de Um Porto de Contos, lugares a tener en cuenta en el impulso "narrativo" en el norte de Portugal.
En los dos días que duró el festival narradores y narradoras venidos de distintos lugares ofrecieron sus espectáculos: Paula Carballeira, desde Galiza; Waki César Villegas, desde Perú; Joxemari Carrere, desde Euskal Herria; Clara Haddad, Antonio Fontinha, Ana Caridade, Estorias do Chapeau desde Portugal. Junto a las actuaciones, no fue desdeñable el mismo encuentro en sí: el intercambio de informaciones, el conocimiento mutuo, la relación entre narradores y aficionados al cuento.
En general, podemos decir que con este festival la narración oral en Portugal da un paso más cara a afianzarse en el país, formando con el ya asentado y exitoso Palavras Andarilhas de Beja, la columna vertebral del movimiento narrativo portugués.

Y lo más importante, nos lo pasamos maravillosamente! Regresaremos, con mucho gusto.

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terça-feira, maio 17, 2011

Calabazas iluminadas

“Nosotros las poníamos en la carretera vieja de Alegia. Agarrábamos una calabaza, entonces crecían en cualquier sitio, la vaciábamos, y con un cuchillo hacíamos una calavera y metíamos una vela dentro. Después la colocábamos al lado del camino al anochecer. Entonces pasaba un coche muy de vez en cuando, hacia Madrid, y algunos camiones. Cuando veían aquella luz se asustaban, ya que todo estaba a oscuras. Y nosotros nos reíamos cuando paraban. Así pasábamos el tiempo entonces, ya que no había mucho más”.

Nuestro padre hizo el comentario en la sobremesa, al hilo de un relato que encontré en el libro “Euskal mitologiaz. Jentilak eta kristauak” (Sobre mitología vasca. Gentiles y cristianos) de Anuntxi Arana. “Duny –Pétré escribió cómo hacían Basajaunes en Garazi [Saint Jean Pied de Port]: vaciar una calabaza, poner dentro una vela encendida y por la noche colocarla a la vera de un camino, para reírse de cualquier miedoso que pasase por allí”. Una vez le escuché a la madre que hacían algo parecido con las calabazas, de pequeñas, en su barrio de Gaztaino, en Errenteria.

Hablamos muchas veces sobre la importancia de la transmisión lingüística, la lamentable pérdida que supone el romper la cadena del idioma. En cambio, en contadas ocasiones hablamos de la transmisión imaginaria; sobre el problema de dejar perder el mundo fantástico que generación tras generación ha construido una cultura, que nos arrastra a una homogenización cultural lamentable y, sobre todo, aburrida. Hoy en día es el mercado el transmisor de la fantasía, de una fantasía enlatada, de forma maravillosa en apariencia, pero que sustituye y niega la socialización cultural por propia iniciativa de la sociedad.

Ante ello, quizás, el primer paso sea preguntar, a nuestros padres, abuelos…; a qué jugaban, qué escuchaban, qué contaban; para saber. No con nostalgia del pasado, sino con esperanza de futuro.


Publicada originalmente en euskara en el periódico GARA:

http://www.gara.net/paperezkoa/20110517/266803/eu/Kalabaza-argidunak

Um Porto de Contos

terça-feira, maio 03, 2011

La maquina de hacer viento

Una amiga narradora me contó una anécdota maravillosa. Una tarde se acercó a una biblioteca ya que tenía allí mismo una sesión de cuentos, pero se quedó extrañada al no ver más que una niña. La niña tendría unos 6 o 7 años y estaba sentada en la primera fila, esperando los cuentos. La amiga no sabía muy bien qué hacer y se acercó a la niña a decirle que seguramente tendrían que suspender la sesión. Entonces la muchachita le dijo, firmemente: “Yo no he venido a escuchar cuentos, he venido a escuchar la historia de La casa de la máquina que crea los vientos”. La amiga estaba verdaderamente extrañada y le contestó que ella no sabía ese cuento. “Sí, -le contestó la niña, segura de sí misma-, tienes que saberla. Tu sabes historias y tienes que contarme esa, ya que de lo contrario mis amigos no creerán que esa casa existe, y pensaran que soy una mentirosa”. Y mientras esto le decía miraba a la narradora firmemente a los ojos., esperando la narración. “¿Y tú qué hiciste?”, le pregunté a la amiga. “Le conté la historia, claro; no iba a dejar que sus amigos pensasen que era una mentirosa”.

Contar cuentos e historias no es una actividad ligera; no es simplemente un pasatiempo. Una sesión de cuentos, no es una línea abandonada en una programación cultural; el narrador no es un cuidador de niños. Contar cuentos es dar salida a esas preguntas que desde la infancia a la senectud hacen su nido en nosotros, para que no vivamos en una gran mentira. Y eso es muy importante.

La relación entre la narradora y quien escucha va más allá de las palabras. Pero, ahora, quizás querréis saber qué historia le contó mi amiga narradora a la niña. Para eso tendréis que asistir a una de sus sesiones. O preguntarle a la niña.


Originalmente publicado en euskara en el diario GARAhttp://www.gara.net/paperezkoa/20110503/263628/eu/Haizearen-makina

terça-feira, abril 19, 2011

Que somos y no somos

Un amigo vivió un suceso extraño. Como iba a casarse en el extranjero tuvo que formalizar unos papeles en la embajada española; su sorpresa fue extrema cuando le comunicaron que no existía. No podía creerlo, asaltado, de repente, por las dudas de su propia existencia. Nacido fuera de España, en el exilio de su familia republicana, parece ser que no existía registro alguno de su llegada al mundo. Pero él estaba allí, en carne y huesos, delante de aquel funcionario. Y este se dirigía con él. No era, pero estaba. Tenía nombre y lo nombraban. Parece ser que el exilio lo condenó a la inexistencia.

El escritor vasco Marc Legasse imaginó una linda metáfora con los contrabandistas y Euskal Herria, en su obra “Los contrabandistas de Ilargi Zaharra”. Los contrabandistas, como Euskal Herria, son pero no existen; transitan bajo la luz de ilargi zaharra, la luna llena, en un mundo sin fronteras. Condenados a la inexistencia, caminan por senderos ocultos conscientes de su propia presencia. Como las brujas. Unos hombres discutían en un bar sobre la existencia de las brujas. Uno de ellos regresaba a casa echada la noche, cuando se le aparecieron las brujas en el camino. Y se lo dejaron claro: “¡Que no somos pero somos, aquí estamos ciento cincuenta y cinco!”. Y una tras otra le fueron golpeando. Al amanecer lo encontraron ahorcado colgando de un árbol.

Del mismo modo los narradores y narradoras extienden, a la luz de la luna llena, los nombres de lo que existe. Viajan a través de las palabras. Y con ellas. Eduardo Galeano escribió que “quien sabe contar cuenta sabiendo que el nombre es la cosa que el nombre nombra”. Y aun habiendo muchos narradores, narradoras, es difícil conocer sus nombres. Como ese amigo inexistente, al narrador, a la narradora le ocurre que tiene que reivindicar su existencia, su nombre.

segunda-feira, março 21, 2011

Cuento-Poteo

Inmejorable el comienzo de este año del Festival Internacional de Narración Oral Ahoz-Aho, que se celebra en los pueblos gipuzkoanos de Tolosa y Ordizia. A los organizadores, la agrupación de activistas culturales Asvinenea y el grupo alicantino La Caratula, se les ocurrió la idea de comenzar

el festival con un Cuento-Poteo por las calles y bares de Ordizia. En este punto convendría explicar en qué consiste el poteo. El poteo es ir tomando potes en cuadrilla por los bares. El pote se le llama al trago que se consume en el bar, un vaso de vino, de media cerveza (zurito), txakolin…, o lo que le apetezca a cada cual. Deben de ser tragos cortos, ya que se cambia de bar continuamente. Se realiza, normalmente por la tarde antes de cenar, y también al mediodía. Para hacer más “viable” el poteo están los pinchos, pequeños bocados expuestos en la barra de los bares. Durante el poteo las cuadrillas charlan tanto en los bares como en el

camino entre ellos, intercambiando informaciones diversas, haciendo comentarios sobre distintos temas, a veces tranquilos, a veces “calientes”. No es raro que en los bares se produzca cierta interacción entre distintas cuadrillas que coinciden en ellos, socializando los comentarios, muchas veces jocosos. Aún no siendo una explicación demasiado antropológica de esta costumbre, espero que el lector o lectora se haga una pequeña idea del hecho. El cuento-poteo, se plantea inmerso en este ambiente.

Al llegar a Ordizia, pudimos obesevar, gratamente, la decoración expuesta en la fachada de lacasa de cultura Barrena, donde coloridas calabazas gigantes de distintos tamaños se disponían por doquier, visualizando así el lema del festival de este año: “Hala Bazan…. Este lema hace referencia al final más conocido y extendido de los cuentos vascos que reza (con una traducción aproximada): “Si fue así o no lo fue, que se meta en la calabaza (el cuento), y aparezca en la plaza de… (aquí se menciona al pueblo que se desee)Ordizia”. Una buena idea que nos lleva directamente por el camino de los cuentos. Una vez reunidos en el bar donde estaba pensado comenzar el acto lúdico-narrativo, el narrador bizkaino Doro Zobaran (que un par de horas antes presentó su espectáculo infantil) agarró su guitarra e invitó a todos a acompañarle cantando uniéndose Txefo, componente junto con Anduriña de la pareja “narrativa” Badut, con su charango. A partir de aquí los cuentos y los cantos acompañaron a las gentes que poteaban de bar en bar, de calle en calle. Los cuentos de Doro, Anduriña y Txefo, Irantzu Mantxo y el que esto subscribe, fueron surgiendo a pie de calle, encima de una silla, entre las gentes que compartían la barra del bar. Alprincipio podían verse caras de extrañeza, sin lograr entender lo que ocurría, pero enseguida las sonrisas

y comentarios se adueñaron, siquiera por un momento, del ambiente tabernero, logrando competir exitosamente con el partido televisado. Al cabo de dos horas finalizó el cuento-poteo, eso sí cantando y contando.

Una experiencia hermosa digna de repetirse tanto en Ordizia como en otros lugares,conscientes de las

dificultades, por supuesto, que conlleva contar en este tipo de ambiente. El contar cuentos durante el poteo es una suerte de reivindicación de la palabra dicha en un espacio cada vez más ocupado por la música que surge de altavoces por encima del volumen de la voz humana, por retransmisiones deportivas televisadas que apagan otro tipo de transmisiones vocales. Las tabernas no son solamente lugares donde se bebe, son lugares de encuentros de gentes, quizás principalmente eso, donde se desarrollan e intercambian informaciones, relatos, anécdotas, amores, discusiones, confidencias… Son lugares en los que compartimos, espacios vivos en los que se socializan las relaciones humanas, positivas y, cómo no, negativas también. Llevar el cuento narrado a estos espacios, no como una actuación al uso o presentación de un espectáculo, sino integrado en ese ir y venir de gentes, contribuye a hacer de la palabra protagonista de nuestras relaciones, y, al mismo tiempo, llevar la imaginación y la fantasía a una actividad, aparentemente intranscendental, más o menos cotidiana y alejada de lo que llamaríamos circuitos culturales. Puede ser, también, una manera de conjurar la realidad a través de los relatos contados, alejándonos del pensamiento uniformado y proponiendo un pensamiento basado en la interlocución y la reflexión.

Por todo ello, y quizás más, la apuesta por organizar el cuento-poteo es digna de mención y, además nos lo pasamos estupendamente, esperando que se repita. Un interesante y bello comienzo para el Festival Ahoz-Aho y no cabe sino agradecer tanto a los organizadores del evento como a los ayuntamientos de Ordizia y Tolosa el poder llevarlo a cabo, no sólo este acto sino el festival en su conjunto.

Y si así fue, o no fue, que entre en la calabaza y salga en…


quarta-feira, novembro 24, 2010

Raoui

“¡Cuidado!, si abres ese cofre no dejarás de imaginar nunca” Relatos de lo oculto Ahmed Zusra

La cantante argelina Souad Massi canta: Comienza por "érase una vez",/ofrécenos sueños./Cada uno de nosotros tiene una historia en el fondo del corazón./Comienza por "érase una vez". La canción se llama “Raoui”, el narrador. La cantante pide al narrador que cuente un cuento, para que les lleve a la infancia, para perderse en el cuento. Y la infancia es el tiempo de la memoria, el tiempo de las historias. Al madurar regresaremos a esas historias, reviviendo nuestra memoria, con el convencimiento de que en ese recuerdo narrativo viviremos nosotros también. ¿Cuántas historias y misterios se esconden en las arenas del desierto argelino?Háblanos del paraíso y del infierno,/del pájaro que jamás ha volado./Danos el sentido de la vida”.

Si te adentras en la selva amazónica imaginarás sonidos y animales fantásticos.Mombe’uha, el narrador, cuenta. Viene nadando rio abajo el delfín. Llega desde Brasil tiñendo las aguas de rosa. Es el boto rosa, el delfín del rio. Aparecerá en la fiesta nocturna a orillas del rio, desprendido de su piel acuática, convertido en un hombre apuesto, con su espada al cinto, y nadie podrá escapar de su mirada hipnótica… Con el alba desaparecerá en el rio. Quedará el cuento del recuerdo, en la memoria de quien lo escuchó hace tiempo. El recuerdo, como si fuese el boto negro, Tucuxi, nos salvará del ahogamiento.

En las inmensas estepas mongolas, el eco del trote de los caballos; el sonido del kitxua en Ecuador; la fragancia de los manjares que cuecen en la cocina rumana. ¿Cuántos recuerdos podrán viajar en una maleta que recorre el mundo? Al abrirse, una avalancha de presencias llegarán hasta los oídos de quien quiera escuchar. Y esa avalancha recogerá nuevas memorias, otras maletas, otros viajes, y, nuevamente, otros relatos, e incontables narraciones atemporales que recorren el mundo. Y un tango. “Vivir, con el alma aferrada a un dulce recuerdo, que lloro otra vez”.

¿De qué sirven los recuerdos si no se ofrecen a los demás? ¿De qué sirve viajar hasta el otro lado del mundo si llevamos vacio el equipaje? ¿Qué tenemos para ofrecer, qué para recoger? Dicen que la vida es un viaje, largo según algunos. Y, como la vida, hemos convertido el viajar en un acto de consumo. Comprar un coche nuevo, o el aparato de televisión más adelantado, o el ordenador más ligero, hoy en día son sinónimos de viajar; para estar en la inevitable modernidad, para ser desarrollado. ¿Cómo ser una persona actual sin viajar? Tenemos que viajar, a donde sea, rápido, enseguida. Tenemos que recorrer el mundo, y no tenemos tiempo para conocer todos sus rincones, para sacar todas las fotografías, para subir todas las montañas, para bañarnos en todas las playas, para correr todos los desiertos. Tenemos prisa por y para viajar. Y transportamos nuestras maletas sin saber lo que llevamos en ellas, ni lo que traeremos de vuelta, pero tenemos bonitas maletas. ¿Qué recuerdos extraeremos de nuestras maletas? ¿Qué podremos contar de ese mundo tan extraordinario, alucinante y viajero?

Necesitamos escuchar a los otros; lo que tienen para contar, tranquilamente. Saber de los territorios lejanos. El mundo es un lugar maravilloso, que se extiende en nuestra imaginación. Al viajar, nuestras maletas se llenan de ilusiones. Queremos compartir esas ilusiones, allí, en esa distancia imaginada; y al regresar, cargar nuestro equipaje con otras ilusiones; con lo aprendido, con lo compartido. Y con lo dejado allí, en lo lejano, en aquel territorio que permanece ahora en nuestro recuerdo, construiremos una memoria imaginada. Y contarán. Y contaremos. Y surgirán multitud de mundos imaginados, que viajarán sin cesar; aunque sea solo en nosotros mismos. ¿Por qué les cerramos, entonces, las puertas? ¿Por qué los expulsamos? ¿Por qué los condenamos a viajes sin equipaje? ¿Por qué sus viajes son migraciones y los nuestros aventuras? ¿Por qué reivindicamos un mundo sin fronteras mientras alzamos muros en nuestras casas? ¿A qué le tenemos miedo? Quizás nos dé miedo que, aquellos que negamos, al abrir sus maletas viajemos por esos mundos maravillosos y misteriosos que imaginábamos en la infancia. En aquellos lejanos tiempos en los que viajábamos en libertad.

Cuenta como te han contado,
sin añadir, sin quitar.
Ten cuidado, existe una memoria.
Cuenta, haz que olvidemos nuestra realidad.
Abandónanos en ese "érase una vez"

sábado, outubro 09, 2010

Erótica y narración oral tradicional

Como, seguramente, en otros muchos lugares, en un banco de la alameda de mi pueblo está escrito: “¡follar es guay!”. No podemos saber si quien ha escrito esta declaración de principios es mujer u hombre, pero podremos imaginar, cuando menos, que es una persona joven. Entre los descubrimientos de la prehistoria hechos en distintas cuevas, se encuentran pinturas que representan cuerpos femeninos. También se han encontrado figuras en piedra, marfil y hueso con el mismo motivo, es decir, la exaltación de la sexualidad femenina. Y qué decir de las representaciones pictóricas griegas y romanas. El dramaturgo griego Aristófanes imagina una huelga de sexo por parte de las mujeres en su obra “La asamblea de las mujeres”. En muchas fachadas de templos católicos podemos ver escenas “sugerentes. Y en algunos de la India exponen esculpidas en piedra escenas que hoy calificaríamos de pornográficas. Y podríamos seguir así hasta la exclamación de nuestro banco. La sexualidad, entendida como relación entre personas, ha sido tema de representaciones artísticas desde que la gente humana ha tenido conciencia de su propia existencia. Por supuesto, no es nuestra intención comparar artísticamente todas esas creaciones con la juvenil pintada del banco, pero lo que tienen en común es esa necesidad de exponer ante los demás su visión de la sexualidad. Cómo se expresa esa socialización será lo que las diferencia. El grafitti del banco no parece más que una simple exclamación, o, quizás, la necesidad de dar a conocer al mundo el reciente descubrimiento de la belleza de las relaciones sexuales. En los demás casos esa expresividad está acompañada por un planteamiento artístico. No es suficiente con mostrar cuerpos desnudos o relaciones sexuales, es, además, necesario mostrarlo a través de un proceso creativo. Y en la creatividad, la fantasía manda. De esa fantasía surgieron tantos y tantos mitos e historias para expresar las relaciones sexuales y, por qué no, comprenderlas.

Eros fue concebido en los festejos por el nacimiento de Afrodita. Penia, la diosa de la pobreza, fue la madre. Aunque fue invitada a la fiesta, se avergonzaba de su pobreza, quedándose en los jardines del Olimpo. Pensando cómo podría mejorar su situación se quedó dormida. Poros, el dios de la riqueza, se agarro tremenda borrachera y salió al jardín para airearse, quedándose dormido en un rincón, cerca de Penia. Percatándose del hecho, Penia se encontró ante una estupenda oportunidad para mejorar su situación. Se acercó a Poros y comenzó a jugar amorosamente, creyendo este que estaba en el mundo de los sueños. De esta unión surgió Eros. Al ser engendrado el día de Afrodita, estaba enamorado de la belleza. Siendo hijo de la pobreza y de la riqueza, vivió siempre pobre y al mismo tiempo rico, nunca satisfecho.[1]

Cada cultura ha mostrado a su manera las reflexiones, preguntas y actitudes sobre este tema. Los cuentos se convirtieron en un instrumento maravilloso para ello. Además de ser un camino de conocimiento, eran un estupendo pasatiempo, tomando en cuenta siempre las características de la sociedad en que surgían. Y se adentraban en la realidad a través de la fantasía. A través de estos relatos se transmitirán distintos modelos y visiones de la sexualidad, desarrollando en la comunidad una visión común o, por lo menos, parecida sobre dicha cuestión. En la nación ¡xun, al sur de Africa, se cuenta esta preciosa historia en torno a nuestra procedencia. Veamos aquí un pequeño resumen de ella.

En el principio de los tiempos, hombre y mujer no vivían juntos. Un día se encontraron y la mujer lo invitó a su casa. Allí le ofreció una raíz y al hombre le gustó la dulzura de aquel alimento. Después le convidó a tomar una bebida muy agradable, para que no dejase de pensar en ella. Y aquella noche le invitó a dormir con ella, pero nada más. Al día siguiente lo llevó hasta un árbol que crecía lejos. En aquel árbol había un agujero y la mujer le dijo al hombre que metiese su pene dentro. Y que se moviese después. La mujer lo abrazó por detrás y recogió al hombre en sus brazos cuando cayó agotado. Después le acompañó de nuevo a su casa, invitándole a dormir con ella, atados una contra el otro, con las caras una junto a la otra. Y la dulzura del hombre entró en la mujer, y la de la mujer en el hombre. Esta fue la primera vez. El hombre y la mujer vivieron juntos, en dulzura. Todos procedemos de ese hombre y de esa mujer.[2]

No sé cómo serán (o cómo fueron) las opiniones sobre las relaciones sexuales y cuales sus tabús entre los ¡xun, pero comparando este cuento con el de Adán y Eva que aprendimos de pequeños, yo les veo, por lo menos, alguna diferencia. En el cuento ¡ixun el ofrecimiento de los frutos por parte de la mujer se relaciona con la dulzura, en “nuestra” versión, en cambio, con el engaño y el castigo. En el cuento que comentamos sobre el comienzo de la humanidad, llegaremos al final y quizás estemos, por qué no, maravillados y, algo despistados, ya que no sabremos muy bien si estamos ante una narración erótica o mítica, o las dos cosas. Pero, ¿qué importa?, hemos escuchado una bella historia, eso es lo interesante. De todas maneras, nos haremos una inevitable pregunta, ¿qué nos quiere contar este cuento?, ¿el comienzo de las relaciones sexuales?; ¿cómo eran aquellas primeras relaciones entre hombres y mujeres?; ¿cómo tendrían que ser? La necesidad de encontrar una respuesta nos impulsara a una serie de reflexiones sobre nuestras propias relaciones y sobre cómo nos gustaría que fuesen. Lo importante será esa búsqueda, más que la respuesta misma. Mas si de verdad queremos disfrutar de la narración, tendremos que dejar a un lado los prejuicios. En ello tendrá que ver cómo es nuestra sociedad y cómo se desarrollan en ella las relaciones sexuales, así como la educación sexual y las diversas opiniones sobre el tema. Por ello, evidentemente, la narración del cuento que nos ocupa se recibirá de maneras diferentes en el pueblo ¡ixun y entre nosotros. Quizás no sorprenderá esta historia entre ellos y la verán como algo “normal”, parte de su cultura, del mismo modo que vemos nosotros la historia de Adán y Eva. En nuestro caso la imagen que tenemos sobre los cuentos populares y la narración de relaciones sexuales condicionará nuestra comprensión. Pero como la lectura, o escucha, no es única, todas las puertas están abiertas al entendimiento y la reflexión, teniendo cada persona la suya.

El erotismo en la narración oral tradicional

En todas las culturas del mundo aparecen relaciones sexuales en sus cuentos. Es lógico, siendo la sexualidad, entendida desde el punto de vista social, una de las características definitorias de las personas. Es normal, por lo tanto, que aparezca en las expresiones creadoras. En ocasiones, esas expresiones se darán explícitamente; en otras ocasiones relacionadas con el misterio de la vida, cómo el cuento con el que hemos abierto estas reflexiones (¿De dónde venimos?); pero en todas las ocasiones, mostrando cómo se dan las relaciones entre las personas o cómo tendrían que ser, de una manera directa o metafórica.

¿Se pueden definir, entonces, las narraciones populares que abordan las relaciones sexuales como cuentos eróticos? Soy de la opinión que el concepto del erotismo, tal y como lo entendemos en las sociedades modernas, es bastante nuevo. En la literatura transmitida oralmente las cuestiones del sexo aparecerán como tales, sin importar mucho si son eróticas o no. No creo que quien fuese a contar una historia comenzase: “Os voy a contar un cuento erótico”; por el contrario, me creo más que dijese algo así como: “Ahora sabréis lo que le ocurrió a fulano”, y al mismo tiempo, habría un gesto cómplice. Si, es verdad, esto es especular demasiado quizás, pero lo que queremos decir es que, más que para encender la líbido de los presentes, el narrador o narradora, contaría algo en torno a relaciones sexuales, o con el sexo. Y, como en todos los cuentos, llevaría consigo alguna enseñanza o reflexión; pero también, ocasión para la chanza y el divertimento.

Un auvernés [de la región de Auvernia], muy pobre, no tenía para alojar a su familia sino una habitación y una cama, en la que se acostaba junto a su mujer y sus dos hijos.

Una noche de carnaval, se coloca encima de su mujer, con tanto ardo,r que la cama tiembla sobre sus cuatro patas, tanto tembló, que el más pequeño de los hermanos cae al suelo.

Lo suben a la cama, y cuando el marido y la mujer creen que los hijos duermen, comienza de nuevo.

Entonces, el hermano mayor, que no dormía, despierta dulcemente a su hermano advirtiéndole:

-Agárrate pequeño! –le dice-; comienzan de nuevo!”[3]

Aunque esta historia, parece ser, ocurrió en Aquitania, seguramente podría haber ocurrido por estos lares; y con este sucedido, más que cuento fantástico, imaginaremos, aún sin proponérnoslo la magnitud de la fornicación que llevaban a cabo, y en qué condiciones. Seguramente, este cuento no casará con la imagen que nos hacemos de lo erótico; pero si imaginamos la situación sexual que se nos presenta, si visualizamos lo que está ocurriendo en ese tórrido catre, lo percibiremos de otra manera y comenzaremos a jugar con la fantasía, sin necesidad de definiciones. Es, con todo ello, imprescindible imaginar el entorno en que se desarrollan estas historias.

El erotismo no es una figura de una sola cara. Cada cultura construye su propio imaginario, y lo que para algunos puede ser una tontería, para otros, en cambio, es algo increíblemente atractivo. Y aún así, todas las personas pertenecerán al mismo prisma. Cuentan en el Amazonas una historia. Un hombre tenía un pene descomunal. Para ir detrás de las chicas no necesitaba siquiera moverse de su hamaca, ya que ese largo pene les perseguía cuando se bañaban en el rio, y por debajo de la tierra cuando trataban de escapar. Pero el fragmento de la historia más sugerente es cuando la mujer indígena que cuenta la historia la finaliza diciendo:

“¡Ay, si Tampot viviera entre nosotros, vosotras bellas mujeres que estáis escuchando, con esas curvas tan del gusto de Tampot, tan regordetas como le gustaban a él, no os dejaría en paz ni un segundo, tendríais que hacer el amor sin descanso. Os vigilaría con su gran ojo, os acariciaría los labios, hasta que excitadas, los abrieseis en una gran sonrisa…”[4]

¿Podemos hablar, entonces, de erotismo ante estas narraciones? Para ello tendríamos que definir lo más fielmente posible el erotismo; pero, ¿podríamos definirlos así sin saber a ciencia cierta la razón de la existencia de estas narraciones? ¿El concepto de erotismo que conocemos no habrá surgido en otros espacios dentro de nuestra moderna sociedad? ¿No vendrá, en cuanto a narración nos referimos, de una clasificación literaria? Me da la impresión de que esa necesidad de clasificación, no es tan importante en la tradición de la narración oral; porque, ¿qué busca una narración erótica, encender las bajas pasiones de quienes escuchan o leen? ¿Qué diferencia podemos encontrar entre un escritor que decide escribir una narración erótica y contar un cuento de tradición oral en el que se menciona una relación u atracción sexual? No me atrevería a dar una respuesta categórica, pero tengo la impresión de que no se diferencian gran cosa. En mi parecer, lo que las une es la intencionalidad; el contar un relato donde los juegos, las relaciones y las reflexiones en torno al sexo aparecen directa o solapadamente. Lo que nosotros podemos llamar cuentos eróticos, en la tradición popular muchas veces se denominan cuentos para mayores; aunque en algunas culturas este tipo de narraciones también tienen como oyentes a los niños.

En torno a este tema, una de las diferencias más señaladas que aparecería entre la literatura escrita y la oral, sería la percepción sobre lo erótico. La literatura escrita suele ser creación de un escritor, esto es, una persona que, utilizando su imaginación y técnicas literarias, crea un relato. En la tradición oral no hay autor, o no hay un solo autor; se puede decir que cada narrador es al mismo tiempo creador del relato cada vez que lo cuenta; y así, del mismo modo, ese relato crece y se desarrolla. En el primer caso, el erotismo aparece desde un punto de vista individual, en el segundo, por el contrario, desde un punto de vista comunitario, aunque sea un narrador o narradora, desde su propia visión del relato, quien ofrezca la historia.; tal y como nos señala Peter Burke: “El individuo- desde luego-podía inventar, pero en una cultura oral, como ha insistido Cecile Sharp, era “la comunidad la que seleccionaba”. Si un individuo producía innovaciones o transformaciones que coincidían con los gustos de la comunidad, serían imitadas y pasarían a engrosar el stock común de la tradición”[5]. De esta forma, se desarrolla, al mismo tiempo, una transmisión cultural y social, siendo la narración del relato instrumento para ello. Unas veces se mostrará como una suerte de educación sexual, otras como instrumento de transgresión, criticando a quienes imponen unas normas de actuación moral, utilizando, multitud de veces, el humor en la crítica.

Un ateo, que asiste a un entierro religioso, se presenta, como los demás asistentes, a la ofrenda; deposita una moneda en el plato que le alarga el monaguillo, pero le dice al cura, que le ofrece el crucifijo:

-Yo pago, pero no beso.

-Pues yo- le responde dulcemente el cura-, beso pero no pago..[6]

Al escuchar este sucedido, quizás haya quien no lo entienda, pero claro, antes tiene que haber entre el narrador y el receptor una complicidad, es decir, el narrador conoce a su público y sus códigos relacionales, y, al mismo tiempo, quien escucha reconoce al narrador como parte de su comunidad, sea esta del tamaño o características que fuese. Conociendo los códigos se podrá jugar con ellos, con la crítica o la transmisión. Al analizar la cultura popular de la Edad Media, Mijail Bajtin nos avisa: “El hablante es solidario con el público, no se opone a él ni trata de aleccionarlo, no lo acusa ni lo asusta, sino que se ríe con él”[7] Sólo de esta manera podremos comprender, que al narrar historias sobre las tan controvertidas e íntimas costumbres sexuales entre las personas, entren dentro del mencionado stock comunitario. Y se verá la imaginación como el camino más rico para conjurar la realidad. Imaginación y juego, he aquí dos ejes maravillosos, como en los cuentos, de las relaciones sexuales.

Imaginario erótico, juego enriquecedor

Así como la imaginación es un juego, lo es también el erotismo. Y la creación. Es en ese terreno cuando cobra interés. Los relatos que hemos recibido de la tradición (o, quizás, deberíamos decir de las tradiciones), son juegos. Juegan con los intereses y las inquietudes que encienden en nosotros las relaciones sexuales, y ese juego se propone a través de la creatividad; exigiendo, del mismo modo, por parte de quien escucha una atención intelectual. Ese proceso creativo, así mismo, necesitará de una estructura narrativa; basándose esa estructura, ya que estamos refiriéndonos a tradición oral, en acciones, más que en descripciones, en beneficio de la ligereza, como nos recordaba Italo Calvino[8] Después de todo, la idea que podamos tener sobre el erotismo y las situaciones que aparecen en las narraciones tradicionales no están tan alejadas. La salud de las relaciones sexuales, como se ha indicado, la encontraremos en la imaginación y en el juego. Tal y como en los cuentos tradicionales la atracción mutua, la excitación, la fascinación, la ternura, son componentes inherentes a ellos, no lo son menos en los juegos amorosos, cuando se dan en libertad, por supuesto. El narrador o la narradora, jugaran con los ritmos en la narración, buscarán una musicalidad en el habla, sugiriendo al a que público haga suyo ese mundo imaginario que se le ofrece, recreando, al mismo tiempo, sus propios mundos imaginarios. Como la mujer en el cuento ¡xun del principio le propuso al hombre, del mismo modo el narrador propondrá al público: Ven, tengo algo interesante para ti. Quédate en mi casa, duerme conmigo, y compartiremos los sueños.

Mas para que eso ocurra, tendremos que abandonar los prejuicios, los tabús, las ideas fijas, la ortodoxia, y liberar el entendimiento, creer que todo es posible y abandonar el papel de juez. Nadie te pedirá que estés de acuerdo, pero tampoco en contra, por el contrario, te invitarán a entrar en el cuento y vivir dentro de él, indagando en la vida, con sus luces y sus sombras. Así como las relaciones sexuales sin libertad se frustran, del mismo modo los relatos necesitan libertad. Si queremos contar un cuento erótico, necesitaremos jugar los dos, el narrador y el público. La tradición narrativa oral es una camino de aprendizaje para trabajar la narrativa actual, tanto oral como escrita. Los cuentos eróticos no son un invento de hoy en día, ya que, como en los viejos tiempos, giran en torno a los mismos ejes. El trabajo creativo actual tiene mucho que aprender de ese mundo creativo; no, por favor, para hacer una embelesada réplica, sino, para imaginar el lado fantástico y maravilloso de las relaciones humanas, gozando con una fantasía juguetona. Y, en esto, los tiempos no han cambiado tanto.

Una vez una amiga me contó una historia maravillosa, para que yo la contase. Era un relato tradicional africano que lo había leído en un libro. El cuento, como muchos otros, responde a una pregunta básica. Escuchadlo (mientras lo leéis), como yo lo recuerdo, si de verdad queréis saber enseñanzas verdaderamente importantes, y no sois unas personas que ignoran los sucesos tan maravillosos que ocurren en el mundo. La historia comienza con una pregunta:

¿Por qué el pene entra en la vagina y los testículos no?

Hace mucho tiempo el mundo todavía estaba sin organizar. Había muchas cosas que todavía no sabían cuál era su lugar ni su función en la vida.

Y así andaban el pene, los testículos y la vagina, en busca de la razón de su existencia. Recorrían el mundo de un lado a otro. Un día entraron en un gran desierto. Anduvieron y anduvieron, pero sólo encontraban arena. Comenzaron a sentir hambre, pero nada, lo único que veían era arena y más arena. Entonces divisaron a lo lejos un árbol, se acercaron y vieron que era un árbol frutal. El primero en subir fue el pene. Estando arriba comenzó a comer fruta, comer y comer. La vagina desde abajo le pidió que le tirara un poco de fruta, ya que, por alguna razón, ella no podía subir. Y así lo hizo el pene, mientras él comía le iba lanzando fruta a la vagina. Los testículos también subieron, pero al contrario que el pene, estos no hacían caso a la petición de la vagina. Por fin, después de que todos hubiesen comido, continuaron con su viaje.

Un día les atrapó una tormenta terrible. Llovía a mares, el viento soplaba feroz. Empapado de arriba abajo y temblando de frio, el pene se acercó a la vagina y le rogó que lo albergase de aquella tormenta.

-¡Claro que sí! – le dijo la vagina-. Tú te has portado muy bien conmigo y puedes entrar a calentarte.

Entonces se le acercaron también los testículos, con la misma petición.

-¡Ay no! – respondió enojada la vagina-. Vosotros os habéis portado muy mal conmigo al no repartir vuestra fruta. ¡Quedaos fuera!

Y esta es la razón por la cual, desde entonces, el pene entra en la vagina y los testículos no.

Vosotros y vosotras no sé, pero yo me hice unas buenas risas con esta historia, además de aclarar una gran duda.



Publicado originalmente en euskara en la revista Hegats, nº44, de la Asociación de Escritores en Lengua Vasca

[1] GOÑI Carlos. Cuéntame un mito. Ariel, Bartzelona 2001.

[2] DE PRADA, Juan Manuel Edit/trad La niña que creó las estrellas: Relatos orales de los bosquimanos /xam

. Edit Lengua de Trapo

[3] PERBOSC Antonin. Contes Licencieux de l’Aquitaine. Garae Hesiode

[4] MINDLIN Betty y narradores indígenas. Relatos eróticos indígenas. El Aleph Bartzelona 2005

[5] BURKE Peter. La cultura popular en la Europa Moderna. Alianza. Madril 1991. Pag 175

[6] PERBOSC Antonin. Contes Licencieux de l’Aquitaine. Garae Hesiode

[7] BAJTIN Mijail. La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. Alianza. Madril 1998 pag 151

[8] Calvino, Italo. Seis Propuestas para el fin del Milenio. Edi Siruela 2000

segunda-feira, outubro 04, 2010

¿Qué demonios será la narración oral?

Es una discusión recurrente la que tenemos ene l mundo de la narración oral sobre si la narración es teatro u otra cosa. Parece ser que en la sociedad que habitamos, las definiciones son necesarias para que cada cual pueda mostrar su actividad lo más concretamente posible. Géneros literarios, estilos musicales, propuestas teatrales, todo se clasifica y define. ¿Necesita, en cambio, la creación de esa fiebre clasificadora? ¿Lo necesita el creador? Soy de la opinión de que en realidad es una necesidad del mercado cultural; el cual, aquí también, destaca sobre otras razones o dinámicas. Y el mercado, en la cultura también, necesita de organización (aunque últimamente se haya demostrado que es más imagen que otra cosa). La preocupación en diferenciar la narración oral del teatro (no así en cambio de la literatura escrita, la mayoría de las veces), la ha impulsado, en gran medida, la necesidad de desarrollar un nombre propio dentro de ese mercado cultural; la necesidad de transmitir las características propias de esta actividad creadora; propagar la especificidad de la creación narrativa oral. Pero, ¿son tan diferentes la narración oral y el teatro?

Hay libros que enseñan, que continuamente te atraen hacia ellos ayudándote a esclarecer dudas. Dario Fo escribió “Manual Mínimo del Actor”, libro imprescindible para quien ame el teatro. A lo largo del libro comenta cuestiones tanto del teatro actual como del teatro antiguo. Entre estas últimas nos trae una mención a un texto de la época de la Contrarreforma, escrito por un tal Ottolelli, colaborador del Cardenal Carlo Borromeo. Ottolelli escribe sobre la comedia y los comediantes: “(…) los cómicos no emplean en todas las representaciones las mismas palabras de la nueva comedia, se inventan cada vez, aprendiendo antes la sustancia, como en breves capítulos y puntos concretos, recitan después de manera improvisada, adiestrándose así a una manera libre, natural y graciosa. El efecto que logra en el público es de gran implicación, esa manera tan natural despierta pasiones, emociones, que son de gran peligro por la alabanza que se hace de la fiesta amoral de los sentidos y de la lascivia, del rechazo de las buenas normas, de la rebelión a las santas reglas de la sociedad, creando gran confusión entre las gentes sencillas”. Pues bien, no creo que este tipo pensase que los comediantes y los narradores fuesen hijos de distinta madre. De todas maneras, discusiones aparte, la mejor manera de poder enriquecer los criterios en torno a esta cuestión, es conocer las propuestas narrativas orales, así como reflexionar sobre el trabajo que se hace y las propuestas que se trabajan. Y sobre todo, tener claro que lo principal es que la narración distraiga al público, sin ignorar su capacidad reflexiva.