Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://www.gara.net/paperezkoa/20120612/346495/eu/Kontalarianet
terça-feira, junho 12, 2012
Kontalaria.net
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://www.gara.net/paperezkoa/20120612/346495/eu/Kontalarianet
quarta-feira, maio 30, 2012
Profesionales
terça-feira, maio 15, 2012
Los puertos del recuerdo
quinta-feira, maio 03, 2012
Tiernamente, un cuento
terça-feira, abril 03, 2012
Quitar, quitar, quitar
terça-feira, março 20, 2012
La cuarta pared
quarta-feira, março 07, 2012
Piripidpit
“Piripidpit, una joven con ideas claras y mucho
carácter, tenía que casarse con el guerrero Moroiá, pero no lo soportaba”. Así
comienza un cuento de los indígenas tupari del Amazonas. Como otras muchas en
el mundo, la chica de esta historia pagó muy caro ese desprecio. “En cierta ocasión, al ser rechazado de
nuevo, Moroiá no se contuvo y, lleno de odio, juró vengarse. Después invitó a
sus amigos a tender una trampa a la joven”. Y como muchas otras mujeres, Piripidpit cayó en la trampa, y la
mataron. Después de asesinarla, encendieron un fuego y asaron el cuerpo de la
chica. “Mientras la asaban, cantaban
canciones feroces alrededor del fuego. La carne chisporroteaba como la de un
animal grasiento asándose lentamente”. Después, comieron el cuerpo de la
joven. Un cuento duro. La mujer que cuenta la historia explica que esta
historia se les contaba a las chicas que no querían casarse.segunda-feira, fevereiro 27, 2012
¡Ni siquiera el sueldo mínimo!
quarta-feira, fevereiro 08, 2012
Los lugares de los cuentos
quinta-feira, janeiro 26, 2012
¿Quién es narrador?

Pintura de Mariana Sellanes
Artículo publicado originalmente en euskara en el diario GARA.
quarta-feira, janeiro 11, 2012
La historia del niño que quería dibujar una raya
http://www.hestivoc.com/Rencontres_Litteraires.99.2.html
terça-feira, janeiro 10, 2012
El hombre que perdió la memoria
Y aquel hombre perdió la memoria.
Era un náufrago en la vida. No recordaba nada de lo que vivió, por lo que inventó su vida. Y contaba todos lo que ocurrió sin haber ocurrido.
Un buen día llegó un joven que lo reconoció. Conocía sus recuerdos olvidados y su memoria perdida. Y se la contó.
El hombre que había perdido su memoria pensó. Valoró su vida anterior. Valoró sus recuerdos traídos por aquel joven. Y decidió.
El hombre que perdió su memoria decidió prescindir de ella. No amaba navegar por mares procelosos ni océanos interminables. Prefirió aquel puerto donde un día atracó.
Y el hombre murió. Y aquel joven recordó su memoria. Pero nadie le creyó.
quarta-feira, dezembro 28, 2011
Inocente
sexta-feira, dezembro 16, 2011
El teatro desnudo
terça-feira, dezembro 13, 2011
¿Qué contar? ¿Cómo?
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://www.gara.net/paperezkoa/20111213/309451/eu/Ze-ipuin-kontatu-eta-nola
sábado, dezembro 03, 2011
Los viajes soñados
sexta-feira, setembro 23, 2011
Había una vez en...Legutiano
El surgimiento del habla será, seguramente, una de las evoluciones más importantes del ser humano. El cambio que supuso la concreción física del pensamiento en la comunicación entre los seres humanos, marcó, sin duda, el posterior devenir de la humanidad. A partir de entonces, los idiomas pasarán a ser uno de los instrumentos más importantes de dicha inter-comunicación, tanto personal como colectiva; siendo ese ímpetu comunicativo, esa necesidad de contar, una de las características más claras de la complejidad intelectual humana. De esa necesidad de decir, de contar, surgirán los cuentos, los relatos, las leyendas, los mitos; convirtiéndose todos ellos en una de las particularidades más determinantes de las culturas en constante evolución.
Durante el s. XIX, principalmente, comenzó en Europa un movimiento de recopilación de cuentos tradicionales, considerándose a estos como una muestra identitaria de las culturas asentadas y desarrolladas en cada lugar. Siendo como era la mayoría de la población analfabeta (y no digamos las pertenecientes a comunidades con idiomas no oficiales), la transmisión oral era determinante en la difusión cultural e identitaria. El País Vasco no fue extraño a esa corriente, comenzando las recopilaciones primero en la parte continental (Cerquand, W. Wester…), continuando después en la peninsular (Azkue, Barandiaran…). La importancia de los cuentos populares en la cultura de una comunidad no se ciñe únicamente a su valor lingüístico o literario, ya que a través de ellos también se difunden cosmovisiones, valores propios, conocimientos, particularidades y evoluciones para entender dicha cultura. Pero contar cuentos es también una actividad artística, es decir, una utilización creativa y bella del lenguaje, decir sin hablar, jugar con quien escucha, adentrarse en territorios imaginados. El valor de los cuentos en las sociedades tradicionales ha evolucionado con los tiempos, al mismo tiempo que la sociedad que los acoge, pero sin perder el valor de ese importante momento cuando se escucha una historia. Dicen que dios creo a las personas porque quería escuchar historias; así es de divino ese acto. Y quizás por eso mismo ha habido siempre personas que convirtieron esa necesidad en oficio, relatando cuentos de pueblo en pueblo, no sólo como un medio de transmisión cultural, sino como parte de su oficio, como artista creador, del mismo modo que los actores, cantantes o pintores.
En la sociedad moderna, con todos sus adelantos tecnológicos, aunque parezca mentira, no se ha perdido la importancia del habla. La gente quiere escuchar cuentos, quiere escuchar a alguien contar historias maravillosas; al margen de la velocidad cotidiana, tomar aire y perderse en un relato fascinante. El escuchar por boca de otra persona un bello relato, quizás, nos hace tomar conciencia de nuestra existencia humana. Seguramente en ello radicará la importancia de contar una historia a viva voz. Y esa actividad que nos llega desde la tradición tiene continuidad hoy en día.
La divulgación de los cuentos ha pasado de manos de los folkloristas al arte de los narradores orales. Aunque mucha gente siga pensando que escuchar cuentos es una actividad infantil, lo cierto es que cada vez abundan más los espacios donde se programan sesiones de cuentos para adultos y jóvenes. La narración oral ha pasado de los hogares a la escena, saltando al terreno de las artes escénicas. Y los narradores y narradoras vascas caminamos junto a ese movimiento que comenzó en Europa ya hace bastante más de veinte años. Eran pocos al principio, tres o cuatro, pero hoy en día los narradores y narradoras vascas ofrecen sus propuestas narrativas en bibliotecas, casas de cultura, teatros, bares y demás lugares. La narración oral vasca ha atravesado nuestras fronteras presentando sus espectáculos tanto en distintos lugares de Europa como en otros continentes, llevando a esos lugares cuentos tradicionales y modernos.
Queriendo mostrar esa realidad a la sociedad vasca, hace seis años la asociación Kontalariak organizó la primera Fiesta de los Narradores vascos en Getxo (Bizkaia). Después vinieron más, Aramaio, Pasaia Donibane, Etxalar y Bermeo; siempre con la idea de la palabra festiva e itinerante, de la que participan tanto los narradores como los que se acercan a ella. Este año la palabra viajera llega a Legutio, en Araba, donde se extenderá por todos sus rincones, demostrando que aún siendo una actividad remota, la narración de cuentos sigue hoy en día felizmente viva. Para demostrar que los cuentos no tienen edad. Porque el ser humano gusta de escuchar cuentos, pero, sobre todo, porque necesita escuchar por boca de otros relatos maravillosos. Este año Legutiano será la capital de ese reino.
Contando en Legutiano
Lo hicimos un par de veces. De la mano de la Asociación cultural Mikelazulo juntamos a un grupo de niños y niñas y los llevamos a conocer la parte vieja de Errenteria, para enseñarles la historia de aquellas calles. Pero en vez de perderles en daos históricos, pensamos que era más interesante contarles las historias de la historia, conocer la historia de nuestro pueblo a través de la fantasía y la imaginación; de este modo aquellas viejas calles serían lugares narrados. Y nos adentramos en ellas, contando.
Desde que llenamos de cuentos las calles de Getxo, los narradores y narradoras vascas, hemos recorrido unas cuantas poblaciones. Con nuestra fiesta itinerante. Aramaio, Pasaia Donibane, Etxalar y Bermeo llegaron después. En todos esos lugares la idea era simple: ofrecer nuestros cuentos en sus salas, bares, calles, plazas y rincones. Los narradores que formamos parte de la narración oral vasca, con nuestros cuentos pretendemos así, completar de alguna manera el mapa de la narración en nuestro país. Y queríamos darle un aire de fiesta, la fiesta de la palabra dicha. Sacar la palabra a la calle de una manera artística, a través de la imaginación, comunicándonos frente a frente. Andar contando por los bares, los rincones, las calles, las plazas, es también una manera de reivindicar los cuentos contados.
Los narradores y narradoras vascas dando a conocer de este modo nuestras propuestas artísticas, estamos también ligando los cuentos a la vida de un pueblo, a su cotidianeidad, a sus lugares, a su imaginario colectivo. Este año nos vamos a Legutiano, en Araba. Ocuparemos sus bares, sus plazas, sus calles. El último fin de semana de septiembre Legutiano será la capital de la narración vasca. ¿Quién se apunta?
Artículo publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://www.gara.net/paperezkoa/20110920/291907/eu/Legution/kontari/
quarta-feira, setembro 07, 2011
Las Antípodas
“Oye, hace poco supe que las antípodas no es un país. Me lo aclaro mi tío; que si haces un agujero a través del mundo, pues… allí; en la Antártida o por ahí, Pero no es un país”. Antes de comenzar a contar cuentos en la Romería de Eskolunbe, en Araba, me lo aclaró en la cantina Pedro. Muy simpático, aún más después de trasnochar y tomando un café con “unas gotas”. Claro, alguien pensará: ¡Qué incultura!”; pero hablando del cuestiones de la huerta, ¿quién es el inculto? Pero más intrigante se me hizo lo que comentó después: “Yo también sé un cuento, pero no te lo voy a contar porque me pongo triste, ¡es tan bonito!”.
El andar de un lado para otra se hace cansado muchas veces, pero otras muchas tenemos encuentros bonitos. Conocemos gentes y lugares que, seguramente, de otra manera no conoceríamos, y nos cuentan cosas que no sabríamos, quizás, nunca. Contar cuentos no es ir de un lado para otro sin más y echar lo nuestro. Así como pedimos que se nos escuche, debemos, del mismo modo, saber escuchar. Contar cuentos no es, simplemente, relatar algo; es más que eso. Contar cuentos es buscar la comunicación, interactuar con quien escucha. Y la cantina de una romería, con una cerveza en la mano, es un buen lugar para interactuar. De lo contrario estaremos en las antípodas de la narración, pensando que es un país; sin adivinar que las antípodas es un territorio imaginario que cambia según dónde te halles y que, para vislumbrarlo, hay que agujerear el mundo. Entonces aprenderemos a contar cuentos. Quizás.
Y, probablemente, entonces, sabremos esa historia tan bonita que pone triste a la gente. O podemos ir a la romería de Eskolunbe, en Araba, el año que viene.
Publicado originalmente en euskara en el diario GARA: http://www.gara.net/paperezkoa/20110906/289163/es/Antipodak/
